Galiana te cuenta: No busco una Blancanieves

Algunas veces buscamos en los personajes de cuentos a nuestras princesas

No busco una Blancanieves

Las mujeres, según mi madre, deben parecerse a Blancanieves. La famosa y estúpida princesa que nos vendió una aún más simplona y tonta película infantil.

Los años y mi propia experiencia con el sexo femenino y entre él, lo cual aclaro no es lo mismo con que entre, me han enseñado que las mujeres de verdad nada tienen que ver con el idealismo que trató de inculcarme mi madre.

Las mujeres de verdad son aquellas cuyos defectos eclipsan sus virtudes, hay que escarbar muy profundo para descubrir estas últimas. Aquellas cuyas imperfecciones son su sello personal, y te las restriegan por la cara a modo de tarjeta de visita nada más toman contacto contigo.

Ellas odian más veces que aman en la vida. Tal vez porque son adictas al primer concepto y carecen de total empatía por el segundo.

Son implacables en todo y con todos, sobre todo con todos, donde se incluyen personas de todo tipo de condición, sexo, edad o creencia religiosa e ideológica.

Jamás perdonan y vas listo si esperar que olviden porque nunca lo hacen, tienen una memoria prodigiosa hasta para el más ínfimo de los detalles, incluso aquellos que ni te has dado cuenta de su existencia.

En cuanto te descuides, y sin hacerlo, te darán una patada en la boca para acto seguido besar la misma una vez la sangre chorree por la comisura de tus labios y hayas escupido algún que otro diente.

No dudes que este tipo de mujeres son de las que primero golpean, y lo de preguntar lo dejan para otro día porque en ese momento tienen mil cosas mejores por hacer. Te recomiendo que no hagas siquiera el amago de golpearlas, es imposible, en el caso que lograras hacerlo no seré yo quien te dé la enhorabuena por el logro conseguido ya que la frustración que sentirás será tremenda. Lo será porque no conseguirás que una sola lágrima corra por sus mejillas, ellas no lloran nunca y en ninguna circunstancia. Tampoco verás un hematoma en su piel porque el golpe recibido no le causará nada parecido, sería mostrar una debilidad y jamás te mostrarán el más mínimo resquicio que te haga sospechar que puedes herirlas siquiera levemente.

No lloran, no se enamoran, no hacen un drama ni una comedia de nada ni sobre nada. No montan numeritos de fatalidad porque ellas son la fatalidad personificada.

Hablamos de mujeres que nada tienen que ver con Blancanieves, de las que he estado buscando durante años, a pesar del empeño de mi madre por presentarme unas cuantas incautas mordedoras de manzanas. Para cuidadora de enanitos ya la tenía a ella, nunca me pareció atractiva la idea de incorporar otra madre a mi vida teniendo como tenía ya una.

Llegué a pensar que el mundo estaba plagado de féminas cuya única aspiración consistía en encontrar un príncipe azul, que me había embarcado en la búsqueda de un mitológico unicornio cuando me topé contra ella.

Ella saca de mí mis perores instintos, los más salvajes, los más agresivos, ésos que ignoraba tener e incluso hacía gala de carecer de los mismos.

Por supuesto mi madre cree que es la mayor desgracia que ha podido sucederme en la vida, en cambio yo estoy convencido que me ha tocado la lotería porque desde el minuto cero me ha hecho sentir su desprecio de manera constante y firme. Me vapulea, una y otra vez, en cualquier tema, en cualquier zona de mi cuerpo y de mi mente sin el más mínimo de los arrepentimientos.

¿Soy masoquista por amar a una mujer así? La respuesta correcta sería un puede, al que le seguirían un pero y unos puntos suspensivos.

Desde que ella está en mi vida, ya que esa fue su decisión y ni siquiera me dio opción; desde que se ocupa de apuñalarme desde que me despierto hasta que me acuesto, e incluso cuando duermo; desde que me traiciona desde la deslealtad más escrupulosa de una y mil maneras; desde que me obsequia con desengaños que encadeno uno tras otro soy feliz. Eso no muchos hombres pueden decirlo cuando tienen una Blancanieves por pareja.

Galiana

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Escritora
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2 respuestas a Galiana te cuenta: No busco una Blancanieves

  1. antoncaes dijo:

    Todos los extremos son malos incluso en el caso que nos ocupa.

    Me gusta

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