Serial radiofónico de Marta Caniego: «Tino: La magia oscura» – Capítulo 4

Vamos entrando en la recta final.

Capítulo 4

Cuando la joven Alexia escuchó hablar de agua se puso rígida. Al principio sus reparos fueron leves, pero en cuanto vio la bañera lista, con las burbujas fluyendo y el aroma de las sales de lavanda, pasó a actuar con violencia.

Marquise tenía más fuerza y pudo aguantar los empujones, pero no ocurrió así con la señora Sofía. En medio del forcejeo, la anciana acabó cayendo en la bañera y golpeándose la espalda contra el grifo.

Aquel comportamiento hizo que Marquise perdiera la paciencia.

Ya que no podía manipular la mente de la chica, la bruja optó por inmovilizarla a la vieja usanza.

—Doña Sofía, ¿puede apartarse o necesita ayuda?

—Lo siento señora —se disculpó la mujer mientras salía de la bañera, teniendo que levantar su falda y hacer equilibrios—. Mis reflejos no son lo que eran.

Afortunadamente, la bella intrusa que agarraba Marquise por el cuello no era alta ni robusta, por lo que con un poco de insistencia terminó sumergida.

En cuanto su piel entró en contacto con el agua, Alexia se puso a convulsionar. Sus movimientos se volvieron lentos y su cuerpo se acomodó en el fondo de la bañera. El vestido de gasa se hinchó y quedó flotando mientras que la dueña terminó con el agua al cuello, incapaz de moverse.

— ¿Señora? —Preguntó Sofía —. ¿Qué es esto? De repente ya no se mueve.

Marquise asintió satisfecha. Su teoría se confirmaba.

—Déjanos querida. Tengo que hablar con ella y creo que tú deberías ponerte algo seco.

—Con mucho gusto señora. Lo que sea antes que quedarme con ella.

Y aunque les parezca extraño, las miradas que lanzaba Alexia podrían intimidar a cualquiera. Marquise apoyó los brazos en el borde de la bañera. Formó una cama con ellos para apoyar la cabeza.

— ¿Me vas a explicar quién te envía?

Alexia no respondió. Mantenía los labios pegados, pero el agua tembló formando pequeñas ondas alrededor de su cuello.

—Veo que estás furiosa —se burló la bruja—. Pero no es mi culpa si a tu creador se le olvidó hacerte impermeable.

Alexia mantuvo la mirada de Marquise. De repente ya ni se esforzaba por fingir que respiraba.

— ¿Sabes? Mi alumno piensa que soy malpensada —dijo la bruja mientras movía la cabeza a un lado y al otro—. Cree que debería darte la oportunidad de hablar sin humillaciones —ahora le dio por meter una mano en el agua y ponerse a salpicar a la cara de Alexia—. Es un buen chico. Aún no ha visto lo mala que puede ser la gente con nosotros, los brujos tiránicos —ahora pellizcó con suavidad la mejilla de su presa—. Buen material, por cierto. Parece piel humana.

—No puedes leer mi mente —por fin se despegaron los labios de Alexia—. Y eso te molesta.

—Tú no tienes mente, querida. Solo eres un trozo de hojalata que sirve a las órdenes de un inventor… y me vas a decir cuál es si no quieres que te diseccione para ver cómo funciona tu mecanismo.

—No sé quién me hizo.

—Mientes. Todos los Golem sabéis quién os dio vida. Es lo primero que veis.

La cara de Alexia no tenía expresión. En su lugar, cualquier ser con alma estaría asustado. Marquise notaba, a juzgar por lo arrugado de su piel sintética, que el agua le estaba haciendo efecto. Por fuera la arrugaba como a una humana más, pero por dentro oxidaba todas sus funciones. Hasta el último engranaje se quedaría agarrotado si no la sacaban pronto de la bañera.

—Mi creador no es humano.

La bruja no pudo evitar que un tic afectase a su ojo derecho. Alexia lo notó. Ahora ambas sabían de qué se trataba y eso hizo pensar a Marquise.

— ¿Cuántos sois?

—Pronto seremos suficientes para reemplazar a los “brujos de nacimiento”.

Marquise no se contuvo más. Agarró la cabellera de Alexia y tiró de ella, provocando que la chica gritara de dolor.

— ¿Quién te creó? —exigió saber Marquise—. Es una pregunta sencilla. Las inteligencias artificiales aún no pueden diseñar algo como tú.

La chica siguió gritando, incapaz de moverse por el agua. Movía la cabeza tratando de rebelarse contra su captora, cerraba los ojos y apretaba la mandíbula. Buscaba sacar los brazos, pero el agua se lo impedía.

— ¡Ya basta Marquise! —Tino irrumpió en la habitación, con la cara desencajada al toparse con una escena así—. No eres una torturadora.

Pero ella continuaba aferrando la cabellera de Alexia como si fuese una soga. Ella, desafiante, posó sus ojos de vidrio en Tino.

Por su parte, el chico se esforzó en ignorar la punzada de culpabilidad que sentía. Tenía que apaciguar a su maestra.

—A saber, quién la ha creado y con qué intenciones la ha enviado aquí.

—Te prometo que lo averiguaré, pero no le hagas daño, por favor.

Marquise entrecerró los ojos. Alexia no comprendió. ¿Cómo iba a comprender si no se diseñó para eso?

Resignada a que no conseguiría nada de todos modos, soltó el pelo de Alexia. Tino podía ser un hombre a nivel físico, pero le quedaba mucho para dejar de ser tan inocente.

Sin embargo, Marquise sabía que la parte dura de la vida tendría que aprenderla a base de poner la suya en peligro. Las advertencias que podían darle ella, Derek o los testimonios de brujos anteriores que murieron asesinados por confiar demasiado en otros… de poco servirían para el hijo de un ingeniero.

— ¿Y qué propones? —quiso saber la mujer—. ¿Debo suponer que tienes algún plan?

Tras leer toca darle al podcast en ivoox, recuerda hay variaciones en relación al texto.

🎙 🎧 👇🏻

En una semana un nuevo episodio.

Laki

Publicado en Marta Caniego, Tino: La magia oscura (serial radiofónico, verano 2026) | Etiquetado , , , , | Deja un comentario