Una cita extra con @GalianaRgm en agosto 2026: «Desaparecida» (Final)


Desaparecida IV (final)

El tipo que habíamos infiltrado en el gimnasio se presentó en mi despacho mientras yo revisaba una vez más la grabación enviada por el banco de la calle la noche en que desapareció Sara, se quedó mirado y… entonces se hizo la luz.

Al día siguiente nos envió una fotografía de César de espaldas con la capucha puesta mientras corría por el bosque con poca luz, cuando ya casi estaba oscureciendo. ¿Cómo no lo habíamos visto antes? Ahora teníamos que pillar al hijo de puta. De nuevo fuimos a ver a su señoría y de nuevo nos dejó manos libres para hacer todo lo que tuviéramos que hacer.

Nuestro infiltrado también corría por el bosque a cierta distancia de César, pudo observar que cada día se paraba junto a un árbol para hacer flexiones, algo muy normal en un deportista, lo que ya no era tan común era llevarse los dedos a la boca, besárselos y depositarlos sobre la tierra.

¿Y si ella estaba enterrada allí?

De conformidad con la jueza trazamos un plan.

Citamos a César en la comisaría. Para hacerle venir le conté que un confidente tenía información sobre cómo un preso estaba negociando una rebaja en su condena porque conocía el lugar exacto donde estaba enterrado el cadáver de su mujer. El preso por lo visto lo conocía porque había visto a un tipo corpulento encapuchado enterrando el cadáver junto a un árbol en un bosque. La jueza todavía no sabía el lugar exacto, el preso no se lo iba a dar hasta que no tuviera la rebaja de su condena. Llegado ese momento el marido se echó a llorar. No quería que su mujer estuviera muerta. No quería que llevará tiempo enterrada bajo tierra. Me confesó haberse hecho ya a la idea que se había ido de forma voluntaria. Pedí que le acompañaran a casa dado su estado.

Uno de mis hombres estuvo con él toda la noche, de hecho le dieron una medicación para poder dormir. Al día siguiente no fue al gimnasio, ni a correr. Estuvo todo el tiempo en la casa, solo. Dos días después siguió con su rutina. Así estuvo una semana más. Nosotros esperábamos.

La madrugada del sábado al domingo salió de casa y subió a su coche. Sabíamos dónde iba y lo que iba a hacer. Teníamos que dejar que pasara. Aparcó el todoterreno delante del árbol. Bajó. Observó para cerciorarse que nadie andaba por allí. No pensó que las cámaras de seguridad hábilmente camufladas le estaban grabando. Sacó una pala del maletero. Desenterró el cuerpo. Lo puso en una manta. Lo envolvió con muchísimo cuidado. Podríamos decir que hasta con amor. Lo depositó en el maletero del coche. Arrancó y salió a la carretera. Allí le paró la policía para hacerle un control de alcoholemia. En un primer momento colaboró en todo, hasta que uno de los agentes le pidió abrir el maletero del coche y el otro le empujó contra el vehículo. Se procedió a su detención por el asesinato de su mujer, Sara.

César había asesinado no solo a su mujer; a su padre manipulando la puerta del garaje; haciendo lo propio con el coche de su madre y saltando del vehículo antes que se produjera el accidente, por eso salió ileso. Nuestro compañero de Análisis de Conducta lo tuvo claro desde el principio, era un asesino de manual y Sara no era su primer crimen.

Galiana

¡Gracias tu compañía!