Galiana te cuenta: Ese escote en la espalda

Esta semana, la primera de agosto, voy a regalarte 7 relatos inéditos.

Vamos con el primero.

Ese escote en la espalda

Aquel día fue un día de mierda, como lo llevaba siendo mi vida desde hacía un tiempo, hasta que ella apareció y todo cambió.

La gente cree que gobernar una ciudad te convierte en el hombre más feliz que vive en la misma y se equivocan. Desde que fui elegido para el cargo mi vida se ha convertido en decidir, desconfiar, mentir, divorciarme, y ver a mis hijos los fines de semana alternos cuando mis compromisos oficiales me lo permiten. Cada día es similar al anterior, puede que cambie alguna de las personas que vienen a mi despacho, que inaugure algunas instalaciones o la jornada vaya de dar discursos o entrevistas en los medios de comunicación o, como aquella noche, mi trabajo consistiera en representar al consistorio en la entrega de unos premios culturales promocionados por la concejalía de cultura.

No me apetecía asistir pero tenía que estar y además con mi mejor sonrisa, porque por la mañana me habían llovido palos por todas partes dado que la concejala era una autentica incompetente.

La sala la presidía un reloj enorme de esos antiguos, me hizo sentirme un actor en mitad de una de esas películas de cine mudo donde pasan cosas absurdas. Me propuse marcharme cual Cenicienta a casa, con discreción, antes que mi jefe de gabinete se diera cuenta, mañana ya me abroncaría.

Fue entonces cuando vi aquel escote en la espalda caminando hacia la barra. Sentí que todo se detenía, incluido el dichoso reloj. Dejé de escuchar lo que  alguien me estaba diciendo, ni recuerdo quien. Idiotizado, corté la conversación y seguí a aquella mujer.

Cual actor, de esos que protagonizan películas de tipos duros, me acodé en la barra y le pedí al camarero lo mismo que tomaba aquella mujer que estaba a mi lado. Ella me miró. Me sonrió. Bebimos dos copas de aquello que sabía a matarratas. Me pidió que la llevara a casa y eso hice.

Al día siguiente cuando desperté, desde mi teléfono comprobé como las redes sociales daban cuenta de lo acontecido la noche anterior. En todas partes aparecía una fotografía de los dos saliendo juntos de la fiesta. Unos cuantos periodistas ya estaban congregados en la puerta de su casa cuando casi ni había amanecido.

Llamé a mi jefe de gabinete para saber cómo salía de aquel tremendo embrollo. Me abroncó, eso fue todo lo que saqué en limpio.

Allí estaba yo con una desconocida, en su casa, teniendo que dar explicaciones de algo que es normal y que la mayoría de las personas no tienen por qué justificar como es ir a una fiesta, conocer a una mujer y…

Ella me miró. Me sonrió. Se vistió de forma discreta y elegante. Me cogió de la mano y dijo:

—¿Estás preparado?

No tenía ni idea de por qué me hacía esa pregunta, sólo me dejé llevar. Abrió la puerta de su casa. Salimos. Me tomó del brazo y enseguida me di cuenta que nos dirigíamos hacia su coche. Subimos, y el resto tras presentar mi dimisión es de dominio público.

Galiana

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Escritora
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2 respuestas a Galiana te cuenta: Ese escote en la espalda

  1. antoncaes dijo:

    Vaya como se las gasta la política, lástima que no sea igual en todos lados.

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