Galiana te cuenta: Susurros, platos y…

A nadie le gusta fregar platos o quizá sí

Susurros, platos y…

Vivir los años 80 en plena juventud tuvo que a nadie le importaba con quién o en qué cama te metías. Ser bisexual no era por aquel entonces una lacra social según el ambiente en el que te movieras, y yo sabía perfectamente donde hacerlo. Todo estaba perfectamente descontrolado hasta que llegó el SIDA y el miedo nos hizo volver a los convencionalismos sociales. Yo no fui una excepción, regresé al redil.

Me casé, tuve hijos y una vida que llaman de lo más normalizada. A fecha de hoy estoy felizmente divorciado, y mis hijos tienen esa edad en la que ya no tienes que pasarles la pensión de alimentos. Mi bisexualidad tocó guardarla en el cajón en espera de tiempos mejores, por supuesto mi familia y los más cercanos ignoraban por completo cómo habían sido aquellos años de frenesí.

En la vida todo llega, es cuestión de ser paciente, y el momento de volver a sentirme satisfecho sexualmente llegó, lo hizo en forma de mujer y como jamás hubiera pensado que pudiera suceder.

Ella me caló la primera vez que me la llevé a la cama. Mejor dicho, que me llevó a su cama para follarme, porque así fue como sucedió. Es una mujer alfa. A partir de ahí me propuso sacar mi lado femenino, yo accedí pero lo que nunca imaginé es que iba a potenciarlo tanto.

Pronto aprendí que la mujer alfa es la que da las órdenes. No, no es la que decide a qué hora quedamos o el menú en el restaurante de turno, eso son estupideces. Lo suyo es decidir aquello que nadie ve.

Una de sus primeras órdenes fue hacerme llevar bajo los pantalones del traje unas bragas de mujer. La idea me pareció maravillosa desde el principio. Allí estaba yo con mi traje, mi toga de abogado y mis braguitas de color lila defendiendo a mi cliente delante del juez. Eso sucedía si el caso se podía ganar fácilmente, cuando tenía alguna dificultad me hacía ir sin ropa interior, con la excusa que estuviera más concentrado.

El tema de mi ropa interior es pecata minuta si lo comparo con lo que sucede en nuestra cama, donde, por cierto, ella es la reina absoluta, allí sí que despliega sus armas de mujer alfa por completo.

En la cama se folla cuando ella quiere porque soy su puta, aunque sea yo el que pague cada vez que ella me usa. Me susurra al oído fantasías donde otros hombres entran en escena para que yo tenga una erección, en estas a veces yo solo miro mientras que ella se los trinca y, si me porto bien, me deja hacerles una mamada.

Las fantasías susurradas en mi oído han hecho brotar la bisexualidad que había escondido durante años y a ella le parece fabulosa la idea de hacer tríos.

Por supuesto me ha advertido que en nuestra casa no vamos a meter a cualquiera, así que ya se encarga de buscar entre sus amistades alguno que nos convenga.

Un buen día me obligó a preparar una cena para tres como si fuera fin de año. No hice preguntas, pero algo intuí cuando la vi ponerse uno de sus vestidos más sexys.

Mientras preparaba la cena me imaginé un tipo más o menos como nosotros, de cierta edad. No quería aventurar mucho más ni hacerme muchas ilusiones por aquello de no defraudarme.

Ella me había indicado que para las nueve yo tenía que estar vestido y con todo preparado.

A esa hora tocó el timbre.

Ella fue a abrir. Apareció en el salón con un tipo no muy alto, en una mano llevaba un casco de moto. Con la cabeza rapada y con perilla. Me saludó. Se quitó la cazadora de motero. Me extendió los dos objetos. Yo los recogí sumisamente, sintiéndome descolocado al verle con aquel pantalón vaquero y aquella camisa tan ceñida. El tipo tenía un color de piel como si hubiera estado unos días en la playa, luego descubrí que vivía allí y era monitor de windsurf. Supe también que era amigo suyo desde la infancia, y que ellos habían tenido algún affaire desde muy jóvenes en distintas épocas de su vida pero nunca había sido una relación sentimental seria.

Durante la cena pude ver que ellos se compenetraban bastante bien, tenían ese feeling de gente que se conoce de siempre. Terminada la cena ella me ordenó que les pusiera algo de beber y recogiera la mesa. Puntualizó que fregase todo como suelo hacerlo siempre. Eso significaba que me quitara la ropa, me pusiera el delantal y me dejara sólo las braguitas.

Fui a la cocina con mi atuendo de fregar y me puse a lo mío. Ellos mientras tanto disfrutaban de una copa en el salón con algo de música. Mientras pasaba el estropajo a los platos, antes de meterlos en el lavavajillas, imaginaba que se estarían comiéndose la boca, era evidente que querían hacerlo. Tal vez él estaba esperando que yo me fuera para meterle mano en el escote. No me sentí celoso, simplemente me recreaba imaginando lo que estaba pasando. También recordaba que el tío cargaba, y muy bien, a la derecha, porque en eso también me había fijado.

Estaba tan absorto en mis pensamientos que no sentí que alguien entraba en la cocina, acercándoseme por detrás hasta que unas manos palparon mi entrepierna y una voz me susurró al oído.

—Sigue fregando, no te des la vuelta.

La voz, aunque susurrante, era la grave y varonil que me había tenido atrapado y seducido durante la cena.

Obedecí mansamente y seguí pasando el estropajo por el cuchillo muy despacio mientras sus manos me arrancaban bruscamente las braguitas. Después me dobló empotrándome la cabeza contra el fregadero. Vi como el chorro del agua caía del grifo salpicándome la cara mientras me penetraba sin contemplaciones. Siguió empujándome una y otra vez con sus caderas hasta que se corrió dentro de mí. Después me agarró del pelo y me metió la cabeza totalmente bajo el chorro de agua.

—No has estado nada mal, puta — Ya no susurraba.

Y así, doblado sobre el fregadero y sin bragas, me dejó tirado y se marchó. Me erguí despacio, dolorido y aún jadeante, cerré el grifo. Me sequé la cabeza con el paño de la cocina. Aún aturdido por la embestida no sabía si debía seguir fregando o qué hacer cuando la escuché a ella decirme.

—Ven tú también a la cama, la fiesta no ha terminado.

Galiana

Acerca de Galiana

Escritora, creativa
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3 respuestas a Galiana te cuenta: Susurros, platos y…

  1. antoncaes dijo:

    No crees que es demasiado relato para las temperaturas que hacen. 😜

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  2. Galiana dijo:

    Reblogueó esto en Galianaescritoray comentado:

    Este relato fue publicado en el blog galianaycia.com con fecha 2 de agosto de 2022

    Me gusta

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