Juegos de guerra

Quizá sea que antes las guerras no se televisaban como ahora, o sólo se hacía en los informativos y nuestro país no tenía tantas cadenas de televisión.

Quizá una va cumpliendo años y el cansancio provocado por haber visto demasiado empieza a hacer mella, lo único que sé es que viendo y escuchando los sonidos de la guerra en Ucrania estos días por mi mente han desfilado demasiados conflictos bélicos que, afortunadamente, tan sólo he visto retransmitidos en una pantalla de televisión.

Haciendo un repaso, no muy exhaustivo porque es atroz, han sido las dos guerras del Golfo, no sé cuántas entre Israel y Palestina, más de una década en Siria. La monstruosidad de los Balcanes nos pilló a los europeos con el pie cambiado y ahí sí que nos entró el pánico porque estaba en la misma puerta de casa. En África son incontables, llaman matanzas a lo que en realidad son carnicerías humanas.

Y no, no voy a entrar en el tema de los derrocamientos de poder retransmitidos. He visto, como el resto del personal, en prime time mientras cenaba ahorcamientos y fusilamientos de líderes que días antes se sentaban con los de las grandes potencias a negociar acuerdos de lo que fuera. Hablo de Sadam Husein, Gadafi, Ceaușescu…

También he sido testigo de barbaridades televisadas como la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, los atentados de los trenes de Madrid, del metro de Londres, del Bataclan en París

Mucha gente joven, como yo, está viendo a diario y a cualquier hora en los medios muertes reales provocadas por guerras, atentados… Destrucción a tutiplén. No voy a entrar en quiénes tienen o no razón, quiénes son los buenos o los malos.

Las imágenes y los sonidos hablan de barbarie, asolación, personas que se quedan sin nada, refugiados, economías cayendo, de inflaciones subiendo, de hambruna.

¿Y tras esto qué?

Las televisiones y la radio nos dan otra noticia.

Nuestros hijos pasan demasiado tiempo enganchados a videojuegos agresivos. Las familias piden terapia para que los chavales se alejen de las “maquinitas infernales” porque les provocan ansiedad, agresividad, les convierten en seres déspotas y asociales.

Puedo imaginar a los jóvenes viendo la televisión o escuchando la radio en familia, como piden sus progenitores. Lo que no sé es si su cabeza estará algo mejor que la mía mirando tantos juegos de guerra reales.

Galiana

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Acerca de Galiana

Escritora
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4 respuestas a Juegos de guerra

  1. Sara dijo:

    Hola, desde mi punto de vista efectivamente se televisa mucha violencia pero es la realidad y considero que los niños también deben saber lo que ocurre en el mundo, porque es importante que sepan que en muchos puntos del planeta también hay niños como ellos pero que lo tienen muy difícil, niños sin padres, niños que pasan hambre, niños reclutados para la guerra, creo sinceramente que deben de saberlo aunque quizá no con tanta crudeza.

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  2. Sara dijo:

    Perdón añadir que estoy totalmente en contra de los videojuegos tanto de los agresivos como de los no agresivos, porque se aíslan socialmente, y es como si vivieran en un islote donde eres condenado a la ignorancia y a la indiferencia.

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