Cuando la justicia se convierte en otra cosa

Algo debemos estar haciendo mal cuando la justicia de esta país es noticia todos los días, cuando la crónica de tribunales es portada de informativos y cuando los encausados y sus acciones delictivas se convierten en estrellas mediáticas.

Quien más quien menos anda pendiente del show en el que Camps ha convertido el juicio “de los trajes”, del morbo que despierta la imputación del yerno del rey en el caso Nóos donde comparte protagonismo con el exministro Matas; todavía colea la sentencia del caso “Marta del Castillo” donde, una vez más, se ha puesto en evidencia la mala “ley del menor” que tenemos.

Si todo esto no era suficiente para pasarnos días y días hablando de tribunales le debemos añadir el juicio que contra el juez Baltasar Garzón ha comenzado.

La verdad es que tanto Urdangarín, como Camps, como Garzón tienen una cosa en común, obviando el hecho de estar sentados en el banquillo de los acusados, y es que todo el mundo les tenía muchas “ganas”; el personal está disfrutando viéndoles caer, se frota las manos con la sola posibilidad de poder pasarles por encima y se recrea con el morbo que todo esto genera.

Esas “ganas” de condenarles tienen que ver con la forma de ser de cada uno de ellos, con la altivez de la que hacen gala en sus diferentes profesiones, con la soberbia que les desborda, con el mirar por encima del hombro al resto, con esa demostración constantemente que sus acciones están por encima del bien y del mal.

No seremos nosotros quienes juzguemos la implicación de Urdangarín, ni de Camps, ni de Garzón; tampoco disfrutamos con el show en el que se están convirtiendo sus respectivas causas; ni con el hecho que la crónica de tribunales sea la comidilla de tabernas y peluquerías. Es preocupante que en este momento instituciones como la Corona, la política o la judicatura estén en boca de todos de un modo tan irreflexivo.

El meter el dedo en la herida de estos famosos y controvertidos procedimientos judiciales nos es algo que nos satisfaga y lo hacemos para poner en evidencia el sistema judicial que tenemos dado que una de las características de la justicia es el deber de actuar de manera sorda, disimulada y discreta. Nuestra justicia de un tiempo a esta parte ha cambiado todo esto por un altavoz y sinceramente es “para hacérnoslo mirar”.

Galiana

 

Acerca de Galiana

Escritora, creativa
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2 respuestas a Cuando la justicia se convierte en otra cosa

  1. Miguel Angel dijo:

    …Y lo bien que le viene a Rajoy y a los suyos que se hable de todo esto y no de su política social y económica… Mientras más chanchullos llenen los tribunales y más eco se hagan los medios y el personal, menos se notan los recortes, o al menos no se dejan ver tanto. Y mientras la oposición, a lo suyo un día más.
    Un abrazo.

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  2. Galiana dijo:

    La oposición no sabe ni por donde se anda, Gobierno tampoco , y como de costumbre el desastre la pagamos todos
    Un saludo

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