Regreso con nuevos relatos al blog para leer y escuchar, estaré con vosotros hasta el jueves con esto «Relatos de verano»
Ab intestato
<<Después de tanto sufrir al fin la vieja se había ido al otro mundo>>
Eso es lo que habían pensado todos los reunidos esa mañana lluviosa en la Notaría. Era un grupo peculiar:
La sobrina mayor con su carácter serio, ojos de comadreja y labios siempre fruncidos, labios que no sabían sonreír.
El sobrino mediano demasiado estirado, ojos de lince y sonrisa socarrona, la sonrisa de un embustero compulsivo.
Y el pequeño, un chico dulce, ojos de oveja degollada y labios suaves y carnosos, labios de mujer.
También estaban allí los sobrinos de su segundo marido, ese hombre que la había acompañado desde que se quedó viuda hasta que decidió marcharse y dormir el sueño de los justos.
Estos no merecían ni descripción. En todos ellos se veía reflejado el odio y la ambición desmesurada.
Y en el fondo de la sala, encogido en una silla, intentando pasar desapercibido, estaba el sobrino adoptado, el más joven de todos, ese chico al que nadie tomaba en cuenta, al que todos despreciaban porque no le consideraban un verdadero heredero, sino un aprovechado.
El albacea de la vieja, como todos la llamaban, les había convocado en el despacho del Notario, hacía quince días. Desde entonces, todos habían estado echando cuentas, repartiéndose los bienes de la difunta, bienes que ya se habían adjudicado en vida en infinidad de ocasiones (cada vez que había acudido al hospital con alguna dolencia).
—No habrá ningún problema, acudan el día señalado y cada uno podrá recoger lo que tiene bien merecido —les dijo el albacea con calma.
Había una cosa que todos tenían claro: la herencia era inmensa, era una de las mayores fortunas del país y, aunque tuvieran que repartir, de la sala todos saldrían inmensamente ricos.
La vieja no había hecho testamento, así que les iba a tocar acudir a los tribunales si no veían la cosa clara.
El notario les miró uno a uno, intentando ver algún atisbo de bondad en ellos, algún sentimiento que no fuera egoísmo. Cada vez se ponían más nerviosos.
—Terminemos con esto cuanto antes. Ya sabemos que mi tía murió «Ab intestado» así que es una tontería continuar con esta farsa ¿Cuántos somos? ¿Quince? Pues sesenta millones de euros, que era el patrimonio de la vieja entre quince, tocamos a cuatro —dijo la sobrina mayor con impaciencia.
Los demás le dieron la razón sonriendo.
—No es tan fácil como creen, además ustedes son dieciséis —le contestó el notario.
—Esa sanguijuela no cuenta —dijo el sobrino mediano señalando al sillón.
—Su tía —continuó el notario —en su lecho de muerte, redactó un testamento abierto ante cinco testigos. Testamento que es válido y cuya lectura vamos a proceder a efectuar en el día de hoy.
Los gritos inundaron la sala y el notario tuvo que llamar al personal de seguridad del edificio que ya estaba preparado previamente a instancias suyas.
Una vez que se recuperó la calma, el fedatario público continuó con su trabajo.
—Su tía, en pleno uso de sus facultades y teniendo como testigos a dos doctores y tres enfermeras de la UCI, otorgó testamento abierto un día antes de fallecer. Los mismos testigos acudieron a esta notaría a elevar a publico dicho documento, todo ello a requerimiento de su tía. El mismo dice:
«Dejo la cantidad de diez mil euros al personal que me ha atendido en estos últimos dos meses, pidiéndoles que eleven este testamento a público una vez que yo fallezca. El resto de mi herencia en su totalidad se la dejo a mi sobrino Guillermo. Sé que los demás vais a poner el grito en el cielo y que vais a luchar por lo que no merecéis. Quiero que sepáis que Guillermo, a pesar de ser adoptado, a pesar de que ninguno le habéis considerado nunca como otro más, ha sido el único en estos cinco años que se ha preocupado por mí, el único que me ha visitado en la residencia y el único que se merece llevar mi apellido y recibir mis bienes»
El sobrino adoptado se hundió más en el sillón y el resto de buitres se marcharon con las manos vacías.
Ahora dale a la ilustración si prefieres escuchar, siempre hay alguna variación
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Te espero mañana con un nuevo relato, no faltes















Enhorabuena Carmen te felicito por el relato tan bien tratado, la verdad que el tema de los testamentos es una pena siendo una de las materias que más conflicto y litigios genera entre las familias, causando graves estragos entre los componentes de las mismas.
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