Relato de Eva Tejedor (@writterworking): Sueños pasados (Final)

Final

—Lancelot…

No existía un sonido que le volviera más loco de deseo que Merlin gimiendo su nombre.

No podía evitar besarle con más pasión hasta volver a escuchar su nombre convertido en una plegaria que se escapaba de esos labios que le volvían loco.

Lance despertó, sudoroso y excitado, gruñendo improperios. Salió de la cama y se dirigió directamente a darse una ducha fría.

El mal humor le duró todo el día, ya que no conseguía sacarse de la cabeza el maldito sueño.

Por eso, cuando Joss apareció por el pasillo, le arrastró hasta el armario más cercano.

Joss estaba demasiado sorprendido para protestar, mirándole confuso. Cuando pronunció su nombre, en un intento de averiguar qué ocurría, Lance no pudo más y le besó.

Fue mejor y mucho más intenso que en sus sueños. Lance le rodeó la cintura con un brazo para acercarle más, usando su mano libre para alzarle el rostro y tener mejor acceso a su boca.

Joss gimió, aferrándose a su camisa con fuerza.

Cuando rompieron el beso, Lance apoyó la frente en la del otro, respirando entrecortado.

—Tenemos que hablar. — murmuró.

—Sí. Me temo que sí.

—Nos vemos en mi apartamento cuando acabe mi turno. Si no vienes, iré a buscarte.

Joss asintió y salió, dejándole allí para tratar de calmarse y volver al trabajo. La visión del rostro sonrojado y el cabello ligeramente revuelto del chico le había dejado casi peor que el beso.

El resto del día pasó como un borrón para ambos, demasiado distraídos para notar nada a su alrededor.

Lance terminó su turno y se arrastró hacía su apartamento, entrando directamente a la ducha para refrescarse.

Joss apareció un poco después, nervioso. Lance le invitó a entrar, acabando los dos en el salón, con el chico sentado en el sofá.

—Bueno…

—Bueno… — ambos se miraron y soltaron una risita, incómodos. — Esto es absurdo. Somos adultos y nos conocemos desde hace años.

—Me has besado. — apuntó Joss. — Dos veces.

—¿Lo siento?

—¿Preguntas o afirmas?

—No estoy seguro. — contestó Lance. — No sé si debo disculparme. No sé si te ha molestado o qué, la verdad.  

—Me ha sorprendido. No pensaba que te interesara. —Lance sintió sus mejillas arder.

—Eres el primer hombre que besó. — musitó.

—¿Te había gustado algún hombre antes?

—Sí, pero no lo suficiente como para atreverme. — Joss sonrió y Lance se sentó a su lado. — Supongo que tú no has tenido nunca ese problema.

—Yo he tenido siempre claro quién me gustaba, sí.

—Ah, ¿sí?

—Sí. Ahora, lo que me gustaría saber es que quieres tú. Entre nosotros hay algo, si, aunque tenemos más cosas en contra que a favor. — Lance frunció el ceño.  

—¿Cómo cuáles?

—Trabajamos juntos. — empezó el joven. — Y nos pasamos todo el día discutiendo. Tenemos ideas muy distintas de cómo hacer las cosas. — Lance suspiró.

El chico tenía razón. Mezclar lo laboral con lo personal no era buena idea y con el carácter que tenían ambos iba a ser una pesadilla. Lance sabía, porque lo había reflexionado bastante desde hacía tiempo, que sentía algo especial por Joss.

Pero ¿era lo suficiente como para arriesgarse?

Miró al otro a los ojos, viendo su sonrisa tímida y la expresión esperanzada en su rostro y lo supo.

—Sí, sé que no va a ser fácil. Pero…

—¿Pero?

—Pero ¿lo podemos intentar?

—¿Estás seguro?

—No. — Lance le cogió de las manos, besándole los nudillos. —Pero me he pasado la vida sintiendo un hueco aquí — contestó, señalándose al pecho. — un vacío que nunca desaparecía y la única vez que no lo he sentido fue cuando te besé.

@writterworking

Acerca de Galiana

Escritora, creativa
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