Relato de Eva Tejedor (@writterworking): Sueños pasados (Capítulo VI)

Capítulo VI

—¿Cómo se os ha podido escapar un crío de trece años? ¡A todo el cuerpo de seguridad! ¿Cómo es posible?

Lance odiaba terriblemente a Arthur en días como ese. El maldito niño se había propuesto volver locos a todos los miembros de seguridad, escurriéndose y escapándose en cada ocasión que podía para reunirse con sus amigos.

Uther estaba de viaje de negocios y antes de marcharse había castigado a Arthur por saltarse las clases, así que el chico estaba enfadado y había aprovechado la ausencia de su padre para escaparse.

Pero no era el mejor momento para eso. Hacía meses que Uther recibía claras amenazas en las que se incluía a su familia.

Más de las habituales.

Arthur era un blanco muy fácil ya que rehusaba que le acompañaran los guardaespaldas y constantemente los esquivaba.

Por suerte, Lance tenía una idea muy clara de dónde podía estar el niño. Pero antes de salir y traerle, aunque fuera a rastras, tenía que lidiar con Joss, que parecía a punto de sufrir un ataque de ansiedad.

—Sé dónde está. —Joss dejó de dar vueltas al escucharle. — Saldremos ahora mismo y lo traeré de las orejas, no te preocupes.

—¿Pero cómo ha podido escaparse? — Lance suspiró. Lamentablemente, eso tenía una respuesta muy sencilla.

—Arthur es un crío muy inteligente. Conoce nuestros horarios y costumbres mejor que nosotros mismos y por eso sabe cómo esquivarnos. Intentamos que no se entere, pero es implacable.

Joss reanudó sus paseos por la habitación, frotándose las manos, nervioso.

—No debería estar por ahí. Corre peligro y no tiene ni idea.

—Está bien. —Lance se acercó a Joss y le sujetó de los hombros, obligándole a detenerse para que le escuchara. —Sé que está en casa de su amigo Austin, esperando para ir a esa fiesta a la que Uther no le dejaba ir.

—La fiesta es esta noche. —Lance asintió, feliz de comprobar que tenía la atención del otro y que había dejado de temblar un poco.

—Exacto. Con Austin estará seguro. He hablado con su jefe de seguridad. Les tienen vigilados a los dos.

—No puede volver a escaparse, Lance. —Joss le cogió de la chaqueta.

—No puedes protegerle eternamente. Hoy tiene trece. Pero ¿qué vas a hacer cuando sea un adulto? ¿Encerrarlo y tirar la llave?

—Él no sabe de las amenazas.

—Y así seguirá mientras Uther no nos dejé decirle nada. Es su padre.

—Pero…

Lance tenía al chico tan cerca que podía oler su colonia, veía sus ojos grises asustados y se le metió en la cabeza que tenía que calmarlo como fuera.

Que su primera idea parar calmar a Joss fuera besarle, era algo que analizaría más tarde. Bastante más tarde.

Llevaban trabajando juntos más de una década. Soñando con él todo ese tiempo.

Le resultó increíble como de parecido fue a sus sueños. Los labios suaves y cálidos. Los mismos sonidos y el calor de sus manos cuando se aferraron a su cintura para atraerlo más a su cuerpo.

El beso no duró demasiado, pero les dejó a ambos sin aliento y confusos. Tristán eligió ese instante para entrar. Carraspeó para llamar su atención, asustándoles.

—Lance, nos vamos.

—Bien. —Lance carraspeó al escucharse la voz ronca. — Voy en un segundo. —cuando Tristán se hubo marchado, se giró de nuevo hacia Joss. —Luego hablaremos de esto.

—Sí.

Cuando una hora más tarde, Lance apareció en la torre llevando a Arthur como si fuera un saco de patatas, Joss decidió que era buena idea esconderse el resto del día en su apartamento para no tener que hablar de nada.

(Continuará…)

@writterworking

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