Ya no me fío

Apple la ha vuelto a liar parda. Como empresa tiene todo el derecho del mundo a planificar sus estrategias comerciales y el lanzamiento de sus productos, faltaría más. No seré yo de esos que pretenden negarle tal derecho o que justifican que la Unión Europea entre a saco regulando por la fuerza cómo debemos enchufar nuestros teléfonos.

Creo en la libertad de mercado y que los consumidores con nuestras decisiones de compra somos quienes debemos, individualmente, decir qué nos gusta y qué no. Y este artículo va de eso. Ni siquiera voy a atrincherarme en si mis opiniones son compartidas por todos, muchos, pocos o ninguno más. Hoy os voy a contar mis impresiones de la WWDC del pasado lunes 6 de junio y que ando barruntando después de lo que allí vimos.

Para empezar, de apertura de Conferencia de desarrolladores ná de ná. El código brilló por su ausencia, según saben los que entienden profesionalmente de esto. Fue una Keynote comercial más que, para más inri, jugó algunas malas pasadas a muchos. Me explico.

Como cliente de Apple he venido eligiendo sus productos entre otras cosas por la prolongada vida útil que ofrecen sus herramientas. Sí, digo herramientas porque para mí la tecnología lo que me ofrece son herramientas, no un modo de vida cual secta en la que militan los fanboys de turno. Y esa prolongada vida útil ha demostrado que no, que ya no, que certezas pocas y además volátiles.

De golpe y porrazo los iPhone 6 y 7 (más sus Plus) dejan de recibir iOS 16. Lo de la serie 6 se daba por descontado, pero que también haya caído el 7 contra todo pronóstico demuestra que la arbitrariedad rige los designios de Apple. No soy de los que cambian de móvil cada año y cierto es que la política de actualizaciones de Apple justificaba para mí el elevado gasto en sus máquinas con la previsión de que durasen más tiempos. Aunque Apple haya decidido acortar la vida del iPhone 7 en un año, le sigue dando más vida que cualquier Android, pero ya introduce un factor de incertidumbre que me desanima a la hora de afrontar un gasto elevado con ellos.

Con los iPad ni incertidumbres ni hostias. Compré un iPad Air 4 el otoño pasado y un iPad Mini 6 hace unos meses. Pues bien, la tan esperada por mí evolución en la multitarea y la flexibilidad con la ubicación y redimensionamiento de las ventanas (Stage manager) que trae iPadOS 16 no sólo es bastante mediocre sino que, para más inri, solo funcionará en los iPad con procesador M1. Los iPad Air anteriores al de modelo de 2022 quedan fuera, así como los iPad Pro de 2020 o anteriores (hace dos años). Stage manager llega tarde, mal y deja fuera a todos esos modelos.

Y para rematar, el MacBook Air M1, anterior al presentado con el M2 en esta “Conferencia de desarrolladores” o lo que quiera que sea, pese a ser un producto en retirada, aumenta su precio cuando los productos sustituidos siempre experimentaban una rebaja o como mucho, según cuentan los más viejos del lugar, se quedaban como estaban.

Y aquí me tenéis, con la orejilla puesta y ojo avizor a las ofertas de la Galaxy Tab S8 Plus de Samsung. En cuanto baje de 800 pavos probablemente caiga, pese a que probablemente Apple saque nuevos iPad Pro en enero. Mi confianza en Apple ha caído considerablemente y para gastarme la pasta que cuestan sus productos yo necesito tener un poco más de confianza en cómo les haga evolucionar en el futuro. 😎

@percheronAC

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