Psico

 

Psico

Estudio arte y mañana vendrá a la clase «un modelo» para que le pintemos. Será la primera vez que lo haga.

Bueno, para qué engañar. Tuve mis «affaire» y por capricho, dibujé a alguna novia que otra. También me ligué a algún jovencito recién desarrollado para que fuese mi «modelo por un día»

Tengo treinta y pico años, un buen trabajo en el que no tengo horarios, y desciendo de familia acomodada. Estudio arte por puro aburrimiento, pero me sirve para conocer a gente muy interesante. Mis colegas son, en su mayoría, personas con altas capacidades, muy empáticas y sensibles. Aquí tampoco os voy a engañar, carezco de eso.

Me cuido sobremanera y el objetivo que me propongo, lo alcanzo. Mi pintura es bastante buena, pero cuando dibujo a mis conquistas, en la soledad de mi loft, los imagino en modo impresionista. Arrastro alguna dolencia psicológica desde la niñez.

Estamos en la clase y esperamos impacientes a que se abra la puerta. Tengo curiosidad aunque hace dos noches, el fin de semana, que pude pintar a mi última conquista. Aún podría seguir con el cuadro, se quedan tan inertes.

La puerta se cierra sacándome de mis pensamientos y entra nuestro enjuto profesor con una despampanante mujer de unos treinta años. No va provocativa ni mucho menos, pero de sobra se percibe lo que hay debajo de sus vaqueros y blusa de estilo casual. Nuestras miradas se cruzan. Nunca sentí nada similar. Ah, contaros que no tengo pareja, ni tuve nunca. No entienden mis gustos por el arte. Yo tampoco entiendo la mayoría de los gustos de los demás: tan básicos.

Presto atención a cada uno de sus gestos mientras se desprende de la ropa sin pudor. Es una diosa de mármol blanco.

 

Tras dos horas de arduo trabajo por parte de todos llega el turno de volver a casa.

Elena, que así se llama mi musa, se levanta y mecánicamente, se viste.

Son las ocho de la tarde, la hora ideal para tomar una copa antes de cenar. O para una cena en sí.

Sé que tengo buen físico, para algo me cuido. Me hago el rezagado y saludo al profesor haciéndole un poco como se dice, «la pelota», para pasar a lo que me interesa.

Media hora después Elena y yo estamos en la barra de una cafetería cercana contándonos nuestras vidas sin demasiada profundidad y dándonos muestras mutuas de querer pasar directamente al postre de una cena inexistente.

Dos horas después estamos extasiados sobre la cama, entre las sábanas revueltas y con los cuerpos sudorosos, húmedos y agitados.

Contra todo pronóstico, ella me invitó a su casa y me sometí a su deseo de ser inmovilizado. Aún lo estoy mientras hizo de mí lo que quiso. No tengo prisa, ella es mi nueva musa y en breve lo estará para mí más tiempo. 

De repente, se levanta, sonríe y rodea la cama poniéndose a mi lado. Su cuerpo excita de nuevo el centro de la estrella de cuatro puntas que forma el mío. Sonríe y desaparece de la habitación.

Para nada cuento con lo que a continuación acontece.

Entra, cubierta de una bata blanca llena de lamparones y restos de barro. Sujeta un cubo negro en una mano, cuyo olor a humedad hace que se alteren mis sentidos. Pienso, que algo raro está sucediendo. Le pido con una sonrisa que me desate, que tengo que ir a mear. Menea la cabeza, coge la silla del tocador y se sienta a mi lado.

Veo su entrepierna, depilada, aún hinchada, mientras introduce una mano en el cubo sacando una bola de barro marrón oscuro. Esa mano se dirige a mi cara y en la suya, se dibuja una mueca horrible, de locura. Con los dedos dibuja algo, no logro saber el qué, y después desliza la mano por mi torso y acaba en mi entrepierna, donde con el barro, forja una vela marrón. El frío me excita y hace que me despreocupe de nuevo. Cierro los ojos y me dejo hacer. Pienso que también es artista. ¡Y diferente! Como yo. Deja de modelar la vela y abro los ojos. Está en pie. Toma más barro y esta vez lo acerca a mi boca. Me obliga a abrirla y trago parte. Siento que me ahogo. Entonces, en el interior de su muñeca veo el tatuaje. Lo reconozco y subo mi vista a sus ojos. La cirugía es buena. La única víctima que se me escapó.

 

@AlexFlorentine

 

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Escritora
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