Que no te fisguen

Ojo, el título de este post es relativo. El correcto hubiera sido «que no te fisguen si tú no quieres», que cada cual es muy libre para decidir su grado de exhibicionismo, hay quien las goza colgando en redes toda su vida y milagros y a mí, personalmente, me parece fenomenal. Allá cuál con su vida y su intimidad.

La cuestión es que fisgar, lo que se dice fisgar, husmear según la RAE, implica indagar algo con arte y disimulo. Y a eso voy, a cuando sin que nosotros seamos conscientes alguien, empresas o gobiernos habitualmente, recopila información sobre ti y sobre mí poniendo especial empeño en crearse un perfil nuestro que aprovechar para sus fines.

Es poco probable que tú y yo, como individuos con nombres y apellidos, les suscitemos algún interés, pero nuestro perfil elaborado con cada clic que damos, unido a los de otros cuantos millones de internautas les facilita atacarnos personalmente o en masa para motivarnos, predecirnos o vete a saber qué. La información es poder.

Quienes nos movemos entre la paranoia y la prudente desconfianza nos esforzamos en dejar pocos rastros en la red. No olvides que además de Facebook, Google y otras megaempresas similares, en la red también pululan hackers y ciberdelincuentes para los que tus datos son oro en paño.

Cosas que algunos hacemos, por ejemplo, huir de Facebook, la actual Meta, como si fuese la peste. Si alguien basa su negocio en enredar con nuestra información, eso es Facebook (la sigo llamando así). El triángulo Facebook, Instagram y WhatsApp parece ser el triángulo de las Bermudas en el que desaparecen tus derechos en la red. De momento yo he cerrado mi cuenta en esas tres redes.

Con Twitter y mis colaboraciones en este blog voy servido. Y para herramienta de comunicación he elegido Telegram, de momento más respetuoso con mi intimidad.

Mención especial merece Google, esa ya es para echarle de comer aparte. Su legítimo negocio es manejar, recoger, indexar y utilizar información aunque pienso que posee demasiada.

Por eso aprovecho desde hace tiempo las oportunidades que el ecosistema de Apple me ofrece para no solo bloquear el rastreo de las apps que utilizo, incluida una mejor administración de los permisos que se les concede, o deniega. En iCloud+ añade unas herramientas adicionales de alias y direcciones únicas y aleatorias para proteger tu cuenta de correo real.

Dejé de usar Chrome y utilizo exclusivamente Safari en el que, además, he elegido en sus ajustes como motor de búsqueda DuckDuckGo, que se caracteriza por ser de los buscadores más respetuoso con nuestra privacidad.

En internet no hay nada gratis, cuando te dicen que algo es gratis el precio eres tú, los datos que pueden obtener de ti, tu dirección de correo, tus búsquedas, tus compras, la prensa que lees, los temas que te interesan. Ya es decisión tuya pagar ese precio o procurar no hacerlo.😎

@percheronAC

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Acerca de Galiana

Escritora
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