Luces largas, por favor

Pablo Iglesias quiere seguir manteniendo su cargo de vicepresidente del Gobierno a perpetuidad, si bien le gustaría ocupar el puesto de Sánchez. Lo hace marcando perfil, expresión que se ha puesto de moda y que viene a sustituir a la de toda la vida hacer lo que sea para que hablen de ti aunque sea para mal.

El líder de Unidas Podemos no es ningún idiota. Es un mesías que sabe muy bien cómo manejar a los suyos, un politólogo que analiza a los demás partidos políticos en beneficio propio.

No se le escapa que la derecha está fracturada, y es por eso que se permite el lujo de hacer lo que le da la gana. No tiene una oposición que le frene, es más, considera un divertimento ir los miércoles a la sesión de control al Gobierno a replicarle, con toda la sorna del mundo, a García Egea.

El Presidente del Gobierno mira para otro lado cuando Iglesias se sale del carril. Le permite hacer, decir, enredar y hasta montar espectáculos para sus bases más allá de lo que podría considerarse normal para un vicepresidente de Gobierno. Quizá porque la única aspiración de Pedro Sánchez era presidir el Consejo de Ministros, y está convencido que puede estar ahí mientras Casado, o cualquier otro, no libere al PP de su complejo de inferioridad.

Redondo, un tipo cabal y con cabeza o al menos eso parece, debería decirles a “Los Picapiedra” que el excesivo ruido que está organizado Pablo Iglesias se puede volver contra cualquiera de los dos.

A la sociedad le harta que en mitad de una pandemia, de una crisis económica y social como la que estamos viviendo producto de la COVID se le dé más valor a cuestiones que ahora mismo no parecen tan importantes. Podría llegar el caso que en las próximas elecciones, falta mucho todavía, el personal decidiera hacer lo que siempre hace la izquierda, no acudir a las urnas, impulsados por el descontento.

La baja abstención siempre ha beneficiado a la derecha. ¿Qué derecha? Es la primera pregunta que le viene a la mente al líder de Unidas Podemos mientras se frota las manos seguro de su victoria, pensando en un Pablo Casado desnortado y en una Inés Arrimadas tocada y hundida.

A Pablo Iglesias se le olvida que el ruido le aupó al poder, él que representa a la extrema izquierda.

La ley del péndulo está yendo hacía el otro extremo. No se está fijando, como politólogo que es, que le está haciendo la campaña a Vox, como Abascal y los suyos están metiendo la cabeza en parlamentos autonómicos.

En vista que “Los Picapiedra” no ven más allá de sus ansias de poder, sería de agradecer que Redondo accionara el botón de las luces largas.

Galiana

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2 respuestas a Luces largas, por favor

  1. JM Vanjav dijo:

    Yo no me quedo con ninguno, pero creo que los que ahora tenemos son menos malos que si la otra bancada llevara el timón; al menos socialmente.
    El equilibrio es más fácil conseguirlo con posturas moderadas que extremas, por muy bien que sepas ir en bici, las manos en el manillar 😁🖐🏼

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