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El guion de la política española de este país podría haber salido de la mezcla de las mentes geniales de Berlanga, Buñuel o Almodóvar, pero va a ser que no.
La responsabilidad del mismo la tenemos todos. Por todos entendemos tanto los políticos como los votantes. En lo que respecta a los que metimos la papeleta en la urna, ¿cómo se nos ocurre acabar con el bipartidismo? ¿en qué estábamos pensando para repartir el poder tanto entre cuatro?, y a los políticos de turno ¿cómo es que se descolocan de esta manera si les sacamos del a, b y c?
Esta semana tenemos que formar la mesa del Congreso para poner en marcha la legislatura, y tenemos un desaguisado de padre y muy señor mío.
El PP sigue pensando que con su prepotencia va a continuar en Moncloa, porque según ellos los de a pie no les hemos puesto de patitas en la calle. Rajoy, al que la palabra pacto le daba sarpullido, ahora quiere hacer creer que puede utilizarla como y cuando le parezca. Para él y los suyos con Ciudadanos y el PSOE formarían un triunvirato donde asentar un gobierno que sacaría al país definitivamente de la crisis, incluyendo alguna que otra reforma sin concretar. Los de Albert Rivera le han dicho que se conforme con su abstención en la investidura de Rajoy, y se lo pasan por el mismo sitio que la reiterada negativa que la de los de, de momento, Pedro Sánchez.
Decimos los de “de momento” Pedro Sánchez, porque la “Señora Ambiciones andaluza” no ha parado de sacarle filo a los cuchillos desde los pésimos resultados socialistas del 20D. El PSOE quiere ir poco a poco, que las prisas no son buenas para nada, y de momento con presidir el Congreso ya se daría con un canto en los dientes. De conseguirlo la guerra que los Barones tienen contra su Secretario General podría contenerse algo, al menos mientras se intente negociar con Podemos y continúen las posibilidades de tener un presidente del gobierno socialista.
Pablo Iglesias se apresuró a marcar la misma noche de los resultados electorales sus líneas rojas. Pecó de ansias, y esa precipitación puede costarle cara. En Podemos no todo es como una balsa de agua, y eso que fueron los más beneficiados el 20D. Resulta que el buen rollismo que siempre ha existido, al menos en apariencia, entre Pablo Iglesias y Ada Colau puede irse al garete ya que la alcaldesa catalana tiene más poder del que al líder de los podemitas le gustaría, ya sabemos lo mal que lleva el Secretario General de Podemos que nadie le haga sombra.
El que peor parado salió el 20D fue Albert Rivera. El líder de Ciudadanos está asumiendo todavía no tener el protagonismo que pensó iba a obtener. El catalán se refugia en un perfil bajo no, lo siguiente, dejando que la que se parta la cara sea Inés Arrimadas, la cual hace lo que puede, pero le falta el oficio de la oratoria de su jefe de filas.
A estas alturas de la película no sabemos si la legislatura se pondrá en marcha o si se repetirán las elecciones para mayo. Tendremos que recurrir a José Luis Cuerda para que escriba un nuevo guion tipo “Amanece, que no es poco” que es en lo que se ha convertido este país tras los resultados del 20D.
Galiana












La relativamente joven democracia española tiene aún que aprender a hacer política en un escenario endiablado que prima por diseño el bipartidismo y las mayorías absolutas
Tenemos que cambiar unas cuantas leyes para entrar en la normalidad e impedir que ineptos como Rajoy puedan seguir gobernando después de la que ha montado en Caralunya y seguir mintiendo con lo de la lista más votada que es lo contrario a lo contemplado en nuestro ordenamiento jurídico
El tiempo y los cambios nos llevarán a la normalidad que se antoja cercana esperando que la maltrecha economía productiva que nos deja Rajoy aguante un poco más y no nos saque de la división de lis países desarrollados
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A día de hoy todos están presos de Catalunya
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Este escrito que haces de la actualidad política es tan fino y toca casi todas las vértebras de esta endeble democracia en la que hemos estados inmersos al compás de la Transición No Transitada.
Dejas muy claro que hay que hacer reformas, pero ya, para que no se quiebre definitivamente lo que los votantes hemos expresado en las urnas.
Espero y deseo que la sutileza que empleas en tu escrito sea la que en las negociaciones estén presentes para la formación de un nuevo entramado político y podamos al fin vislumbrar un verdadero cambio, ese cambio que el sabio José Luis Sampredro diagnosticó antes de su marcha.
Estamos aún a tiempo de que amanezca una nueva forma de gobernar.
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En unos días veremos si de verdad la política ha cambiado en este país o seguimos como siempre atascados en el inmovilismo
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