Efecto Illa

 

Illa se ha ido a Catalunya. Haciendo un juego de palabras con su nombre, va a salvar a los catalanes. Con su marcha le ha dejado un marrón de muchísimo cuidado a su sucesora, Carolina Darias, y aunque la nueva ministra de Sanidad es nueva en el cargo, no lo es en sentarse a la mesa del Consejo de ministros de Pedro Sánchez.

Para la derecha Illa es un ministro a la fuga. No está claro si deja su cargo motu proprio, como así ha querido dar a entender el Presidente Sánchez, o a Iván Redondo le ha parecido que el efecto Illa en Catalunya les iba a llevar a asaltar la Generalitat.

Los socialistas de pro y sus palmeros nos venden al candidato como el mejor ministro de Sanidad de todos los tiempos. Tienen una memoria bastante laxa, cada aniversario recuerdan a Ernest Lluch, asesinado por ETA, a quien Illa se le asemeja físicamente o al menos su asesor de imagen trata que así sea, como el mejor ministro de Sanidad ya que a él le debemos el actual sistema sanitario.

A los partidos nacionalistas el nombramiento de Illa como candidato a la Generalitat le ha pillado con el pie cambiado. De hecho intentaron retrasar las elecciones más allá del 14 de febrero, nada menos que hasta finales de mayo. El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ha dicho que ni de coña, no va a permitir que se mantenga ni un día más la interinidad del Govern ya que podría afectar al normal funcionamiento de las instituciones.

El efecto Illa puede que le dé al PSC la victoria en las catalanas, pero nadie puede obviar que la participación de la ciudadanía esté asegurada, el virus está descontrolado y es el que manda le guste o no a Redondo.

Con Illa como candidato del PSC había que recolocar a Iceta.

El anterior líder del PSC siempre ha sido pedrista hasta la médula. Tanta devoción merecía una recompensa, y de las grandes. Es fácil recordar aquella mala imitación que hizo de Penélope Cruz entregando a Pedro Almodóvar el Oscar. Iceta ha estado gritando “¡Pedrooooo!desde que el actual Presidente del gobierno fue expulsado por los suyos. Así que Pedro, su Pedro, le ha puesto a enseñar bailecitos en el Consejos de Ministros y en el Consejo Interterritorial de Sanidad para intentar borrar la cara de acelga que se les ha puesto con esto de la pandemia.

Estamos en febrero, comienza el efecto Illa.

Galiana