El asunto menor de ir a votar

El domingo toca ir a votar aunque no lo parezca,  no lo parece porque la campaña electoral está fagocitada por la crisis de la Deuda en la UE.

Nos estamos dejando arrastrar por la moda del “el vecino está igual o peor que nosotros” y con eso pretendemos conformarnos, consolarnos y hasta creemos que no pasa nada.

El vecino no tiene trabajo, yo todavía mantengo el mío; el de enfrente le han embargado la casa, yo aún puedo con esfuerzo pagar la maldita hipoteca; la Prima de Riesgo se dispara en España, en 12 de los 17 Estados de la eurozona también; la Bolsa cae, en el resto de la UE tienen más de lo mismo; Bruselas está pasando de ser un bello sueño a una terrible pesadilla, alguien vendrá a solucionarlo.

Podríamos seguir y seguir, pero lo cierto y verdad es que en vísperas de la jornada de reflexión en lo que menos pensamos es a quien vamos a votar. Nos parece hasta un asunto menor porque donde tenemos la cabeza es en no perder el trabajo, en conservar nuestra casa o en tratar de entender que es eso de la Deuda, el Déficit, la Prima de Riesgo y demás términos que hasta ahora conocíamos de oídas y que tal y como se ha puesto el patio nos hemos convertidos en entendidos en economía.

Estamos decididos a ignorar por unos minutos la globalización, la incapacidad de la UE de tomar decisiones políticas para tratar de resolver los problemas económicos de la zona euro, para reflexionar sobre un asunto delicado, controvertido y para nada banal. Los españoles tenemos una cita con las urnas el domingo, una cita en la que se decide el futuro político/económico/social de nuestro país y no da lo mismo unos que otros.

No da lo mismo que Rajoy se autoproclame salvador de los españoles, enarbolando la bandera del «depende», cuando no está en sus manos la capacidad de decidir la hoja de ruta dado que de ello se encarga la UE; no da lo mismo que Rubalcaba, en un arranque de sinceridad, nos diga que no sabe cómo salir de está pero que intentará por activa y por pasiva conseguirlo; no da lo mismo que IU, UPyD y demás partidos minoritarios se conformen con obtener unos resultados iguales o superiores a las elecciones pasadas a costa de los votos que va a perder el PSOE sin exponer propuestas para solucionar los verdaderos problemas que nos afectan porque con formar grupo parlamentario ya cumplen con sus expectativas.

Con un panorama tan descorazonador no nos extrañaría que la abstención fuera la tercera fuerza política del país; se justificará alegando que el día amaneció lluvioso en la mayoría de las CCAA, como así han pronosticado los meteorólogos.

Aún estamos a tiempo de reflexionar y decidir en quien depositamos nuestra confianza durante los próximos cuatro años en una coyuntura tan desfavorable para todos; si lo pensamos detenidamente nos daremos cuenta que nuestra decisión no es “moco de pavo”.

Galiana

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Escritora
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