Tras el susto, la muerte

Después del “truco o trato”, de visitar los cementerios y hasta de haber jugado a hacernos el muerto volvemos a la cruda realidad, que no es otra que el desastre económico en el que estamos inmersos y donde no se ven atisbos para salir sino más bien de todo lo contrario.

En España con esto de las elecciones los partidos políticos centran la campaña en nuestra maltrecha economía, soluciones para todos los gustos, que para eso están los colores.

Para Rubalcaba es fundamental subir los impuestos porque o el Estado recauda o no hay para los más débiles, la subida afectará sobre todo a las grandes fortunas; para Rajoy la solución pasa por rebajas fiscales, menos impuestos, menos ingresos, menos gastos en aquellos que más lo necesitan. En el PP apuestan por las ayudas a los empresarios y a los ahorradores para con ello potenciar el consumo y generar empleo bajando los salarios a los trabajadores; en el PSOE proponen incentivar la contratación de los trabajadores sin tocar las nóminas ni los subsidios por desempleo.

Dos fórmulas diferentes de encarar esta crisis pero a ambos se les olvida los más importante, da igual sus propuestas porque la que manda en nuestra política económica es la UE; ese club al que pertenecemos y que no sabe ni por donde se anda, como nosotros, para solucionar el desastre económico por el que vagamos todos desde hace tres años.

La UE, encomendados a ella no por devoción sino por obligación, ha recibido un varapalo con el que no contaba, una traición interna inesperada.

Grecia la más débil, a la que han ahogado con sus préstamos impagables, a la que han condonado la mitad de la deuda o nos íbamos todos al garete, ha decidido dejar de ser la paria del grupo y para ello han optado como en las buenas tragedias clásicas por la idea del suicidio colectivo. Los helenos han decidido suicidarse y de paso llevarse por delante a todo bicho viviente les da igual quien caiga, como si no queda ni el apuntador, ya se sabe que en esto de la muerte no hay amigos.

Los griegos han desafiado el poder de la UE ante una propuesta que les ahoga más que les salva y antes de agachar la cabeza piden “el comodín de la llamada” en forma de referéndum y que sea el pueblo quien decida el modo de morir.

Ante este escenario tan macabro de poco nos servirá a los españoles las propuestas del PSOE o del PP para intentar evitar que el desastre sea mayor, como Grecia no acepte las condiciones de la UE la economía de todos va a dar un giro de 180º y no precisamente para mejor.

Galiana

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