El no desliz de Rajoy

El no desliz de Rajoy

Empezamos nuevo mes y ya lo dice el refrán “febrerillo el loco…” pero mucho tiene que pasar en los próximos 29 días para superar a este caótico enero que hemos vivido aunque visto lo visto todo puede suceder pero una cosa es segura ya nada nos sorprende, ni nos asusta, ni nos amenaza.

Mira que Rajoy gusta de estar callado, pero debe ser que eso de codearse con los líderes de la UE le hace sentirse poderoso e importante; embriagado por esa desinhibición de la cual no hace gala aquí en España ha descuidado sus palabras, ha desatando su lengua ante quien no debe. Sobre calificar este hecho como desliz albergamos nuestras dudas y queremos pensar, mal pensar, que el Presidente del Gobierno sabía que sus palabras serían recogidas por un micrófono indiscreto y disfrazando de torpeza le mandaba un recadito a la CEOE, a los Sindicatos y a los españolitos de a pie.

Un Presidente de Gobierno incitando a la huelga general en un foro internacional es tanto como llamarnos idiotas a los ciudadanos; ningunear a los Sindicatos los cuales, y dicho sin ánimo de ofender a nadie, bastante se ningunean ellos solitos; y dejar a la Patronal las manos libres para hacer y deshacer a su antojo con la reforma laboral de marras.

Alguien debería decirle al Presidente del Gobierno que estas técnicas de decir lo que se hará disfrazado de “pillada de audio” ya no nos la creemos y tampoco nos sirve de advertencia ni mucho menos como amenaza.

Asumiendo que Rajoy dijo lo que dijo siendo consciente de lo que decía y de que llegaría a donde debía llegar, nos toca hablar a nosotros, y como él mismo dice “a calzón quitado” que es como de verdad nos gusta hacerlo.

Los ciudadanos de a pie sabemos de sobra que nos van a seguir apretando las clavijas porque sobre nuestros hombros se hace caer todo el peso de la crisis con independencia de que seamos o no culpables de la misma. La reforma laboral, cierto que se debe hacer, no se hará buscando solucionar los problemas que de verdad nos acucian sino que será un cúmulo de despropósitos porque las cosas cuando se hacen con prisas nunca salen bien; porque las partes que negocian no lo hacen en igualdad de condiciones, una está en clara desventaja y la otra se aprovecha hasta límites insospechados con lo que es evidente que no se llegará a buen puerto nunca

Los trabajadores sabemos que perderemos derechos, que echaremos de menos los contratos basura ante los contratos esclavistas que se impondrán, que los salarios serán tan bajos que hasta se nos olvidará que es eso de tener poder adquisitivo… pero una cosa tenemos clara el Presidente del Gobierno no va a colgarse una medalla en Bruselas a costa de asustar al personal porque hace tiempo que estamos vacunados contra el espanto.

Galiana