¡A ver esas muñecas ávidas de que un sensor las escanee buscando pulsaciones! Los smartwatch y las bandas comienzan su eclosión en verano, en agosto Samsung lanza sus relojes Galaxy Watch y, pretendiendo difuminar el sambenito de la escasa duración de sus baterías, saca un modelo pro de excesivas proporciones para una muñeca normal, al menos para mi gusto.
Un mes después es el turno de Apple que lleva tres años repitiendo modelo con algo de maquillaje tech, pero achuchado por Samsung se apunta al carro de los smartwatch monstruitos y se descuelga con el ULTRA, del que ya hablamos la semana pasada.
En paralelo llegan modelos de otras casas como Google, Realme, Xiaomi… Amazfit este año ha estrenado su GTR 4 aunque en España nos tiene castigados hasta octubre y la gente lo está comprando ya allende nuestras fronteras. Huawei por su parte, tras descolgarse con su Band 7 para batirse en duelo con la Mi Band de este año, aparece en algunos rumores con algún nuevo smartwatch a finales de este año.
Y así andamos muchos, dada la volatilidad de los precios en todos estos cacharros, con un ojo puesto en el Black Friday a pesar de que abundan los que no tienen empacho en pagar incluso hasta un 40% más con tal de tener su nuevo trasto YA.
Hay muchos motivos para usar un reloj o una pulsera inteligente. La mayoría los usamos para animarnos a andar contando nuestros pasos estableciendo objetivos o recibir en silencio las notificaciones de nuestro móvil. A partir de ahí se puede ampliar mucho los servicios que nos den estos wearables, desde un control más o menos fiable de nuestro ritmo cardiaco, estrés, o incluso electrocardiogramas y sensores de temperatura en algunos modelos superiores, hasta contestar notificaciones o llamadas desde el propio reloj.
Ojo, cuantas más funciones tenga menos le durará la batería. Piensa de verdad que es lo que quieres hacer con él antes de elegir modelo.
El diseño y los materiales con que está fabricado son otro elemento clave. En nuestra muñeca son un complemento bien visible y, como tal, para algunos no importa perder algunas funciones que no van a usar a cambio de una apariencia más premium. Otros buscan resistencia en el armazón (acero, titanio…) o en los cristales de las pantallas (Gorilla Glass, zafiro…) para prevenir posibles daños.
Por último merece mención especial el software propio del reloj y de la App con que se vincula al smartphone. Infórmate bien sobre las capacidades que ofrece, su fiabilidad y su interfaz, porque todo ello determinará en gran medida que tu experiencia de uso sea agradable o frustrante. Y ojo con que sea compatible con tu reloj y su sistema operativo.
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