‘Pa’ habernos ‘matao’ por Víctor Fernández Correas (@VictorFCorreas), serial sobre Don Álvaro de Bazán (incluye el podcast de @ivoox): «De dónde venimos»

Capítulo 2: de dónde venimos

Decía don Miguel Delibes que eran tres los elementos esenciales que componen una novela: el hombre (el personaje), un paisaje y una pasión, algo que le impulsa a ser quien es o a comportarse como lo hace. En el caso de don Álvaro de Bazán y Guzmán también son tres los elementos que lo definen: primero, el origen de la persona; segundo, su esencia, lo que le identifica; tercero, una misión que cumplir. Que sin misión no hay hombre, como dijo Ortega y Gasset.

De eso va este capítulo. De situar al hombre antes de relatar su misión. De dónde viene don Álvaro de Bazán y Guzmán, primer marqués de Santa Cruz. Ya habrá tiempo de contar Lepanto, Terceira y hasta cuarteira si se tercia. Y ni una palabra sobre el chiste. Chitón.

Primero, el hombre. Siniestro Total tuvo los santos cojones de versionar el celebérrimo Highway to hell de AC/DC. A su manera. Galiza power. Una de sus estrofas dice «quiénes somos / de dónde venimos / a dónde vamos si se acaba el vino». Pura filosofía.

¿De dónde viene Álvaro de Bazán y Guzmán? De Granada. Así reza en su biografía. Nacido en las «casas grandes del Barrio del Darro, actualmente llamado de Los Cármenes», tal y como precisa Guillermo Nicieza en su obra Almirantes del Imperio. Aunque venir, lo que se dice venir, el apellido procede del Valle del Baztán, en el Pirineo Navarro. Descendiente del conde don Íñigo López de Haro, señor de Vizcaya, para más señas.

Rama navarra. Fuerte, dura. Robusta.

«El tronco siguió en el valle natal hasta que, a finales del siglo XIV, Juan González, décimo señor de Baztán entró al servicio de Enrique II de Trastámara, rey de Castilla, como camarero mayor», relata Agustín R. Rodríguez González en Álvaro de Bazán. Capitán general del Mar Océano. A partir de entonces, los navarros decidieron emparentar con la flor y nata de Castilla y se asentaron en Valladolid.

La meseta.

Adiós a la rama navarra. Bienvenida la castellana.

La ruptura con el pasado, y la bienvenida al futuro que daría gloria a su estirpe vino de la mano de don Álvaro de Bazán y Solís, llamado el viejo para distinguirlo del hijo. Fue él quien llevó a cabo la transición de su casa desde las mesnadas de tierra a la marinería de guerra. De la tierra al mar, de las lanzas a los remos. Adiós a siglos de agrestes campos, afiladas montañas, inmensos valles. El mar, siempre el mar, a partir de entonces.

Segundo, el escudo que lo identificó. Explica Nicieza que uno de los primeros miembros de los Baztán fue Alonso González del Baztán. Unas hostialidades con los franceses estuvieron a punto de obligar a cerrar sesión al rey navarro Sancho Garcés III de Pamplona. De ello le salvó Alonso. No sabemos si Sancho le cantó aquello de prometo estarte agradecido como sí hace el mítico eterno Rosendo. Sí se lo demostró ofreciéndole el ya conocido escudo ajedrezado de la familia. Fin a las armas propias. Hola por siempre, ajedrezado. Por si alguien está interesado en contemplar el susodicho escudo, «aparece en uno de los frescos del maravilloso palacio del Viso de Marqués en Ciudad Real, que mandó construir el primer marqués de Santa Cruz», refiere Rodríguez González.

¿Y el ajedrezado por qué? La explicación que da Rodríguez González es que «se aduce que Sancho estaba jugando en ese preciso instante [cuando lo liberó Alonso González del Baztán] para distraerse en su prisión, pero también es cierto que el ajedrez, como símbolo de la guerra, ha tenido un amplio desarrollo en la heráldica».

Tercero, la misión. Y eso es lo que haremos en los próximos meses. Claro que no se puede contar la vida de don Álvaro de Bazán y Guzmán así como así, como quien no quiere la cosa. Ese hombre vivió en una época, en un momento, rodeado de unas circunstancias. Un caldo de cultivo que terminó por forjar el carácter y la personalidad de quien es considerado Dios en lo suyo. En los barcos y en la mar; en llevar a sus huestes a la victoria; en no conocer la derrota ni en la peor de sus pesadillas.

La semana que viene analizaremos el mundo que le tocó vivir. Especial, como el de todos, sí. Pero ninguno de nosotros es Álvaro de Bazán y Guzmán. ¿O no?

Ahora dale al podcast en ivoox, recuerda hay variaciones entre el texto y el audio.

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@VictorFCorreas

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