«Gana el rojo pasión» por Medussa (@MedussaEros): «Estocada y puntilla»

Estocada y puntilla

Después de la clamorosa victoria en la plaza de toros de Sevilla, donde Alejandro “El Diablo” Vargas había dominado a sus dos astados con maestría letal, cortando dos orejas en cada uno de ellos y abriendo la Puerta del Príncipe ante un público que rugía su nombre mientras lo sacaba a hombros, el torero llegó a su hotel.

Allí disponía de una suite con un saloncito y un dormitorio que contaba con una cama vestida con sábanas de seda, a petición del maestro. Sobre la mesa, una botella de Dom Pérignon enfriándose; en el ambiente flotaba el aroma denso a sudor masculino, sangre seca y triunfo.

Tocaron a la puerta. Laura Sanz, periodista de veintiocho años del canal taurino, entró con su micrófono y su falda lápiz, que marcaba unas caderas generosas. La blusa blanca, semiabierta por el calor, dejaba entrever el encaje del sujetador.

—Señor Vargas, ¿una entrevista exclusiva sobre su faena de hoy?Alejandro, aún con el traje de luces medio desabrochado sobre su torso bronceado y marcado por cicatrices, sonrió con esa arrogancia fría que derretía voluntades.

—Entra, guapa. Pero aquí mando yo. Siéntate y bebe conmigo.

Le sirvió una copa. Al hacerlo, sus dedos rozaron deliberadamente los de ella. Le habló de la adrenalina, del instante en que la muerte y el deseo se confunden.—Torear es amar el peligro. ¿Sabes lo que es rendirse al poder de verdad?Mientras charlaba, su mano subió por el muslo de Laura. Ella intentaba mantener la profesionalidad, respirando cada vez más rápido. El micrófono cayó al suelo.Alejandro la atrajo con fuerza, besándola con hambre dominante; su lengua invadió su boca mientras sus manos grandes arrancaban los botones de la blusa. Los pechos de ella saltaron libres, con los pezones duros como guijarros.

La tumbó en la cama sin miramientos, subiéndole la falda hasta la cintura y arrancándole las bragas de un tirón. Su boca bajó voraz entre los muslos abiertos, lamiendo su interior y succionando con ansia. Al introducir dos dedos gruesos que se curvaban en su interior caliente y resbaladizo, Laura arqueó la espalda, gritando con espasmos violentos mientras él bebía sus jugos, sintiéndose orgulloso de la faena que estaba llevando a cabo.

Ella, jadeante y rendida, se arrodilló ante él. Liberó el miembro grueso y venoso del torero: veinte centímetros de puro músculo taurino. Lo introdujo entero en su boca, garganta profunda, con la saliva chorreando por la barbilla mientras Alejandro sujetaba su melena como riendas y la miraba a la cara sin piedad.

—Chupa bien, periodista puta. Así, hasta el fondo.

La levantó, la puso a cuatro patas y la penetró de un solo golpe brutal, embistiéndola como el animal que embiste en la plaza. Azotaba sus nalgas con fuerza, dejando marcas rojas.

—¡Toma mi estoque, zorra! ¡Ríndete al Diablo!Laura gemía descontrolada de placer, lo que lo volvía aún más agresivo, más loco.

Sin darle tregua, la giró en posición de misionero, con las piernas sobre sus hombros, penetrándola más profundamente. La besaba con la lengua mientras pellizcaba sus pezones. Luego la sentó encima y ella cabalgó frenética. En aquel frenesí Alejandro volvió a girarla para poder sodomizarla, taladrándola sin descanso, con una energía y fiereza descomunal, hasta que explotó dentro de ella con un rugido animal mientras Laura temblaba en un último orgasmo.

Sudorosos y jadeantes sobre las sábanas, ella susurró con voz triunfante:

—Esto ha sido increíble… Escribiré la mejor crónica de tu vida. Quiero más de ti, Alejandro.

Él encendió un puro con frialdad, todavía dentro de ella, y la miró con ojos helados.

—Ya lo tienes todo, cariño. ¿Sabes? Mi victoria de hoy no fue solo en la plaza. La cámara oculta que ves en aquel espejo lo ha grabado todo. Mañana se emitirá en prime time como «La periodista que se rindió al torero». La cadena para la que trabajas es mía desde hace meses y la usa para ratings. Bienvenida al espectáculo, mi nueva estrella… Ahora vete, no quiero volver a verte. El próximo toro me espera.

Laura palideció, desnuda, sintiéndose humillada y convertida de cazadora en presa pública en un escándalo que daría la vuelta al mundo taurino. Alejandro soltó una risa baja y seca, ya pensando en la siguiente entrevista.

@MedussaEros

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About Galiana

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