¡Feliz Año nuevo para todos!
Creo que para abrir este 20026 os traigo un relato que os va a gustar
La caja de madera
El Día de Reyes corrió para mirar bajo el árbol, buscando los ansiados regalos. Había escrito una carta enorme pidiendo cosas que nunca iban a llegar. Sus amigos siempre recibían lo que deseaban:
—Tú pídelo, que seguro que algo te llega. Yo este año he pedido la Play 5 y dos juegos —le explicaba Marcos.
—Yo he pedido las gafas de realidad virtual y el IPhone 17 —añadió Sergio, cuyos padres le habían comprado la Play por su cumpleaños, el 10 de diciembre.
—No sé, a mí nunca me traen casi nada de lo que pido.
—Vamos, te ayudamos con la carta y verás como te echan la play —le dijo Sebas tomando un folio y un bolígrafo.
Bajo el árbol solo había un paquete de tamaño cuadrado y no muy grande. Estaba claro que no era la consola de sus sueños.
Sus padres, estaban escondidos para ver la reacción del pequeño. Eran conscientes de la decepción que iba a sufrir, sin embargo, no podían permitirse ningún capricho desde que habían despedido a Juan de la fabrica donde trabajaba. Vivían con lo justo: tenían para comer, para comprar la ropa en rebajas y poco más.
Tomó el paquete con expectación y lo agitó para ver si se oía algo en su interior. No sonaba nada y eso no era buena señal. Parecía que estaba vacío.
— ¡Ten cuidado, no se rompa! —le dijo su padre, desde la puerta.
— ¿Tú sabes lo que es, papá? — preguntó Elliot, intrigado.
—La verdad es que no —contestó su padre —sin embargo, podría romperse, si es frágil. Nunca se sabe.
El pequeño depositó con cuidado la caja en el suelo y comenzó a quitar el papel rojo que la envolvía.
Ante sus ojos apareció una caja de madera oscura, casi negra. Era lisa, sin adornos, y con un cierre sencillo. La abrió con manos temblorosas y en su interior solo había un papel doblado.
Miro a sus padres con estupefacción. Este año ni siquiera le habían traído calcetines, o rotuladores, solo una caja y un papel. No era justo. Se había portado bien todo el año, había sacado muy buenas notas y siempre ayudaba a su madre con las tareas de la casa y la compra.
—¡No es justo mamá! —se quejó, casi llorando.
—Ni siquiera has mirado dentro, dale una oportunidad —le contestó ella, cogiendo el papel de la caja —es una carta.
El pequeño sintió curiosidad:
—¿Una carta?
La tomó en sus manos y la desdobló con cuidado.
<<Querido Elliot:
Te estarás preguntando qué significa el regalo que has recibido. En tu carta a los Reyes estaban plasmados todos tus sueños, y eso es precisamente lo que has recibido, porque yo soy la caja de los sueños.
Todo lo que desees debes escribirlo y meterlo en mi interior, y si luchas por ello, se hará realidad. Eso sí, siempre deberás escribirlo como si fuera una realidad, y no un simple deseo.>>
— ¿En serio? —se ofuscó el niño, soltando la carta de malas maneras.
¿Qué les iba a decir a sus amigos? Solo había recibido una caja de madera vacía y una carta inútil.
Se fue a su cuarto y se echó a llorar. Sus padres le dejaron asimilar su desengaño.
La caja, con su carta, estuvieron en la repisa del armario durante casi un año. Después Elliot la bajó y volvió a leerla con detenimiento. Decidió probar suerte. El inglés siempre había sido su punto débil, así que escribió en un papel:
<<Voy a sacar un sobresaliente en inglés>>
Y así fue. Y a partir de ese día, todos sus sueños comenzaron a hacerse realidad.
Veinte años después, en la revista Forbes apareció la siguiente noticia:
<<Elliot Kane, unos de los hombres más ricos del mundo, ha regalado una caja de madera a cada uno de los niños del orfanato San Antonio de Madrid.
Cuando se le ha preguntado el porqué de ese obsequio tan sencillo, ha explicado a los medios que ese fue el regalo que le cambió su vida y por el que siempre estará agradecido.
Esa simple caja —nos explica— me hizo creer en mí mismo y me dio la confianza necesaria para cumplir todos mis sueños.>>
Ahora dale a la ilustración para escuchar el relato con mi voz, recuerda que alguna cosita siempre cambio.
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Te deseotoda la suerte en el año que recién ha comenzado. No s vemos muy prontito por aquí














