Este poema está dedicado a una amiga muy querida, que perdió a su hija. No imagino tal dolor, pero de alguna manera lo comparto con ella, lo siento en mí, y siempre está en mi pensamiento. Con respeto y cariño para ella.
Niña mía
Dulce amor mío,
me quedo contigo,
velo tu sueño
y paciente yo espero,
se abran tus ojos
me mires de nuevo.
Dulce niña mía,
no hay despedida,
aquí sigo,
esperando tu risa.
No importan los días,
los meses, los años,
yo espero paciente
por esa puerta a que entres,
escucho tus pasos,
tu voz, tu alegría,
te esperan mis brazos,
¡mi niña querida!
Dulce niña mía
aquí sigo,
seguiré toda la vida
esperando, esperando…
tu risa.
Dale para escuchar mi voz en ivoox.
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