«Oficio de tinieblas» por Pilar Rodríguez (@PilarR1977): «Hasta ese punto te amaré» (I)

Si clicas en la ilustración superior podrás descubrir ☝🏻☝🏻☝🏻 descubrirás qué es «Oficio de tinieblas», y por supuesto cositas sobre mí.

Te dije las pasadas Navidades que regresaría prontito, yo no esperaba tanto, aquí esto.

La ilustración superior y la siguiente son de mi amigo Enrique Liébana Vivares, según tengo entendido muy prontito podrás ver cositas suyas por aquí.

👇👇👇

«Hasta ese punto te amaré» es un relato por entregas que puedes leer y escuchar en ivoox desde hoy y en las próximas semanas.

Es una adaptación del original, si existe uno más extenso.

De momento empecemos con la primera parte.

Hasta ese punto te amaré I

Madrid, 1880.

El rostro tranquilo del duque de Luzón desmintió la desazón que se extendió por su cuerpo cuando el galeno abandonó la alcoba de su esposa. No era el primer médico que visitaba a la cada vez más frágil Sabela: los mejores especialistas de Madrid habían ya auscultado a la dama sin más que difusos diagnósticos. Desde tuberculosis o debilidad de la sangre hasta un mal embarazo. Incluso, recordó mientras encendía un cigarro que calmase el temblor de sus miembros, el capellán de la casa había insinuado que el alma de la duquesa pertenecía a Satanás y que la debilidad de su cuerpo era clara manifestación de tal posesión.

Ricardo de Luzón, más o menos creyente, de misa dominical y fiestas de guardar, era también un hombre práctico y suponía que el Príncipe del Averno tenía cosas más importantes que hacer que martirizar a su mujer.

—¿Qué me vas a contar, Lobato? —inquirió con tono tenso—, eres el último cartucho que me queda.

El doctor le dedicó una triste sonrisa bajo la barba oscura. Antes de convertirse en galeno de lavanderas y mozos de cuerda, había recorrido los campos de batalla de España, bajo la bandera del por aquel entonces príncipe Alfonso, remendando y, si Dios así lo disponía, acompañando a los soldados en sus últimas horas. Había sido en Lacar, cinco años antes, cuando compuso el vientre abierto del duque de Luzón, rescatándole de los brazos de la misma muerte. Ricardo le apreciaba, como amigo y camarada, más conocía la fama de excéntrico de Lobato y los rumores que corrían sobre sus relaciones con elementos peculiares y, en ocasiones, poco píos de la vida madrileña. Recurrir a él era su esperanza postrera: si Álvaro algo sospechaba del motivo de esa elección no lo había mencionado, limitándose a acudir raudo a la llamada de su amigo.

—Con tu permiso, Ricardo, ordené a la doncella de la duquesa que marchase a comprar carne de potro para cocinar un caldo. Sabela prometió comer un poco—. El doctor guardó silencio antes de continuar—. Di instrucciones precisas de cómo prepararlo, por si desde tus cocinas te llegan nuevos rumores de mis rarezas —comentó con una sonrisa.

—Descuida, te obedecerán sin dudarlo—. El duque dio una calada a su habano y exhaló el aire en un suspiro agotado— ¿Qué es, Álvaro? ¿Qué se está llevando a mi Sabela?

Los ojos del doctor lucieron con un brillo extraño buscando los suyos. Su voz, normalmente medida y amable, sonó dura al hablar.

—Ricardo, ¿hasta qué punto amas a tu esposa?

—¿Qué clase de pregunta es esa en boca de un amigo?

—No es una pregunta de amigo, pues, como tal, me consta que la amas. Pero, como médico, necesito que me digas hasta qué punto la amas.

Ricardo salvó la distancia que le separaba del doctor con un par de pasos. Sin mediar palabra aferró la camisa del hombre, la mirada en llamas. Ni un solo músculo se movió en el rostro impasible de Álvaro.

—Si es voluntad de Dios arrebatármela, sea; pero, no vas a poner en duda mis sentimientos o el buen nombre de mi mujer —siseó el duque.

—Ricardo, amigo —repitió el doctor con la voz tensa, pero calmada—¿hasta qué punto la quieres?

—Por el amor del Cielo: la amo, ¡sabes bien que ella es mi vida entera! —rugió.

Aún con el cuello trabado por las manos del duque, Álvaro habló.

—Sabela no es humana, Ricardo —murmuró—. Y ahora es cuando decides si vas a echarme de tu casa, matarme…o escucharme.

Ahora dale a la ilustración para escuchar el podcast, recuerda que no son iguales, incluyo alguna variación.

🎧🎙👇

@PilarR1977

Avatar de Desconocido

About Galiana

Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
Esta entrada fue publicada en Hasta ese punto te amaré, Oficio de tinieblas, Pilar Rodríguez y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario