Una cita con @GalianaRgm: «Por fin»

Todos tenemos un lado Jekyll y otro Hyde o quizá no.

Por fin

He tomado tantas drogas en mi vida que ya no distingo con claridad cuándo debo comportarme como el Dr. Jekyll, es decir, cuándo debo tener esa amabilidad tan empalagosamente vomitiva. Quizá por eso tengo tendencia a demostrar constantemente que soy un monstruo arrogante y repulsivo. No es que me apasione ir de Mr Hyde por la vida, siendo cruel y despiadado, pero… ¿por qué voy a negarlo?, me siento cómodo en ese papel.

Me asquea escuchar a las mujeres que seduzco decir que soy amable, correcto, educado, atento y todo ese tipo de majaderías que se les ocurren. Todas son ciertas, no son más que armas que utilizo para atraerlas. Hubo un tiempo en que fui todo lo que ellas dicen que soy. Lo fui, me educaron para ello en los mejores colegios del momento. Debía aprender a ser excesivamente amable con las mujeres, con las personas de cierta edad, con mis padres, con mis superiores. Esa afabilidad que te hace incluso parecer ñoño, como si fueras un ser débil, incluso podría calificarse de pasada de moda.

Todo aquello siempre me pareció estúpido. Nada tenía que ver con mi verdadero yo.

No fue hasta que un día al mirarme al espejo comprendí la forma de escapar de todo aquello. Comencé por dar vida a un martillo que tenía mi padre en el garaje y que tanto usé después.

Me miré en los trozos rotos esparcidos por el suelo y tomé la decisión de convertirme en Dorian Gray. Probablemente muchos no sepan quién es, no es culpa mía que mucha gente no haya leído uno de los mejores relatos nacidos que una de las mentes más privilegiadas de la literatura inglesa, es lo que tiene el haber recibido la mejor educación, no necesitas querer ser superior a nadie, lo eres.

El estar por encima de los demás te permite jugar a ser como el resto. Te aceptan porque eres un igual, y en cuanto menos se lo esperan ya estás tú para demostrarles que de eso nada.

Fingir que soy un ignorante es una de mis grandes excentricidades. Soy un excéntrico, sí, es una de mis muchas virtudes. Gracias a ello puedo compararme con el Dr. Frankenstein, aunque jamás se me ocurriría construir una criatura como él hizo. No porque no me considere capacitado para ello, lo estoy, simplemente porque la paternidad no es lo mío.

Salvo que a ésta se le pudiera adjudicar los asesinatos, entonces sí, tengo varios hijos. Como te he dicho he cometido crímenes en nombre de Mr Hyde. Mejor no te cuento la vida que he llevado como Dorian Gray, no me apetece hacerte vomitar.

A la policía le ha costado años detenerme, podíamos haber seguido así hasta mi muerte y jamás lo hubieran hecho. Hoy he decido ponerle fin dado que estoy hastiado de este juego de matar sin ser ni siquiera sospechoso. Quiero volver a ser el Dr. Jekyll, el tipo vomitivamente amable que criaron mis padres, así que envíe todas las pruebas que me incriminaban para que pudieran, por fin, venir a detenerme.

Con este relato las citas marteriles se despiden hasta el 2024

Os deseo ¡Feliz Navidad y un maravilloso comienzo de Año!

Os emplazo a una nueva cita el 9 de enero, como dice un buen amigo escritor: Sed buenos. Yo añado, o quizá no. 😂😂😂

😘😘😘

Galiana

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Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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