
Analizar el escenario de un crimen puede resolver casi el asesinato o no, la cuestión está en los detalles.
La escena del crimen
Un callejón oscuro de un barrio poco recomendable de la ciudad. Un coche con las puertas abiertas y un hombre de entre 30 y 35 años asesinado.
En apariencia un escenario de un crimen sencillo.
Me planté delante observando todo para encajar bien las piezas.
El tipo sentado, sin vida, en el asiento del conductor de un Hummer. La documentación del vehículo coincidía con la de la víctima. El cadáver presentaba una única herida por arma blanca en el cuello.
La posibilidad de un atraco estaba descartada. El interior del coche estaba intacto. En la cartera había bastante dinero y tarjetas de crédito. En la americana del traje el último modelo de Iphone y Apple Watch en la muñeca.
Junto al coche un par de preservativos usados. Probablemente el análisis de ADN dirá que sería de la víctima y de la persona con la que había mantenido relaciones sexuales antes de ser asesinado.
Lo fácil era suponer que allí hubo dos personas, una el tipo fallecido y la otra, la desaparecida, habría sido la asesina.
Entonces pensé ¿qué buscaría un tipo como él, en apariencia de cierto poder adquisitivo, en una zona de la ciudad bastante humilde y conflictiva?
La respuesta estaba en el análisis de tóxicos y eso suponía que el escenario del crimen iba a complicarme, y mucho, el caso.
Galiana












