«Más, siempre quiero más» por @PercheronAC

Siempre me falta algo, nunca estoy satisfecho. ¿Cuestión de detalles? A veces. Otras algo más gordo e importante. El día que algo tenga todo lo que deseo o necesito… ese día alcanzaré el Nirvana. O no.

Este año toca renovar mis smartphones, en parte por necesidad y en parte por vicio, lo reconozco. Soy culo de mal asiento, vamos.

Los móviles me gustan grandes para que tengan un buen pantallón que me dé el juego suficiente para trabajar, manejar ficheros sencillos, gestión y manipulación básica de vídeos y fotografías, programación ocasional de redes sociales… esas cosas que algunas veces hay que hacer en un aquí te pillo aquí te mato sin tener la tablet o el ordenador cerca. Y por la batería, cuanto más grande el móvil más pila entra y tengo más tiempo sin pasar por el cargador. Peeeeerooo… un buen movilaco como los Galaxy S** ULTRA o el iPhone ** PRO MAX de turno suele suponer una carga importante y pesada, demasiado para ir a la compra, los ratos de ocio o simplemente querer andurrear ligero de equipaje.

Por eso quiero también un móvil compacto y manejable, aunque pierda el pantallón y (algo) de autonomía pero, a cambio, gane comodidad y espacio en mis bolsillos. Necesito poder manejarlo con una mano y que no me estorbe en el pantalón, y para eso son mucho más apropiados los de alrededor de 6 pulgadas que los que rozan peligrosamente las 7.

Suelo contar con un par de móviles, el más pequeño enfocado a las comunicaciones, llamadas, correos, Telegram, WhatsApp, ese es el que va siempre conmigo, mejor si admite la línea personal y la profesional. Lo llevo vinculado al smartwatch. Y luego está el grandote, el phablet, cercano a las 7 pulgadas, más cómodo para llevar que tabletas chiquitinas pero a la vez igual o incluso mejor en prestaciones.

Para el grande tengo el ojo puesto en ver cómo resulta el Galaxy S23 ULTRA, aunque entre mis fobias se encuentran las pantallas curvas porque no permiten colocar cristales protectores de pantalla como es debido. Sobre este teléfono os he comentado en anteriores post mis expectativas respecto a su nuevo procesador Qualcomm. A ver qué nos presentan el día 1 de febrero, casi todo ha sido ya filtrado. Esperemos.

Para el pequeño la elección es más complicada. No abundan los teléfonos compactos y eficientes. Mi opción principal, el futuro Pixel 7A, puede que cuente sólo con alojamiento para una SIM física y una eSIM, al igual que su antecesor. Y necesito incluir dos tarjetas SIM físicas. De la batería y la velocidad de carga ni hablamos, no son los puntos fuertes de los Pixel, pero  utilizar para todo lo que no sea comunicaciones el móvil grandullón ayudará a reducir el consumo del pequeño. Mi idea es que el Pixel me dure al menos cuatro o cinco años.

Porque esa es otra, cuando yo pago los móviles mi idea es que duren cuatro años por lo menos porque reciban actualizaciones suficientes y, a la vez, el hardware aguante como un jabato.

Si algún día me hago millonario quizá cambie de móviles anualmente, mientras tanto hay que apurar las inversiones, que andamos en tiempos de vacas flacas. 😎

@percheronAC

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Acerca de Galiana

Escritora, creativa
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