A distancia por @AlexFlorentine

A distancia

La tecnología tiene sus cosas buenas.

Porque la vida hoy en día es caótica y gracias a los teléfonos nos enviamos fotos y mensajes…

Más o menos decentes, indecentes… Según la relación, según las condiciones personales de cada uno.

Gracias a los teléfonos inteligentes podemos estar a distancia con quien queramos. Y podemos, además de hablar, vernos.

Cuando la distancia se interpone hay que tener imaginación.

Puede resultar muy excitante. Solo necesitas una buena conexión de WIFI o datos.

Y después crear un ambiente, una escena, montarte un guion… Vestir (o no) la ropa adecuada.

Quedamos a las diez de la noche.

No hay cosa mejor para relajarse y dormir bien. O no.

Me compré en una tienda low cost de esas un, vamos a llamarlo, camisón de verano.

Vamos, lo mismo que si me hubiera vestido con un trozo de visillo de encaje. Me he maquillado más que cuando salgo a la calle (con lo que odio echar tiempo en quitarlo después) y me he peinado informal, con el pelo revuelto.

La colonia, no. No hace falta. Al menos la propia. Yo lo que hago es usar la de él. Y él, la mía.

Así que nos ayuda a sentirnos más cerca.

Queda un minuto, voy a resetear el móvil. Todo el día de trabajo, no me la juego a que se quede la pantalla estática en el momento menos indicado.

Me gusta que el sexo fluya. En presencial o no.

Lo hacemos (como podemos) a través de una conocida aplicación.

Tampoco es que enseñemos nada, que yo no me fío de lo que tengo entre manos.

Por fin, tras tres toques de tono, aparece él en pantalla.

Le pregunto si hace calor, le veo acalorado, pero también perfecto. Solo vestido con un bóxer y sentado en la cama del hotel.

El fin de semana ya estará aquí. Lo pienso mientras me echo un poco de colonia en la muñeca. Me excita al momento. Recuerdo que su cuello, garganta, mejillas… huelen así.

Veo que hace lo mismo.

No preguntamos cómo fue nuestro día antes. Hace dos horas hemos tenido una conversación más… ¿Normal?

—Me gusta eso que llevas.

Levanto el móvil y estiro el brazo hacia arriba. Así me vería como si fuese un animal volador.

—Uff. Pero no deja nada a la imaginación.

Me río y coloco el dispositivo delante de mí.

—¿Puedes colocar el móvil y dejarme verte? —le pido.

—Como siempre, lo que me pidas… Lo haré.

Un respingo me recorre la espina dorsal de arriba abajo. Después, el calor invade mi bajo vientre.

—¡Dios, cómo te deseo!

Se me escapa en un susurro.

—Bájate los tirantes…

Me inclino hacia adelante y encojo los hombros. No hace falta que lo haga, se caen solos dejando solo tapado lo que un bebé coge con ansia entre sus labios.

—No sé qué pedirte. Solo tienes el bóxer… —musito.

—Bueno…

Se lo comienza a quitar.

Con lo que no cuenta, es con que yo no llevo nada bajo esta especie de cortina. Me siento como la actriz de Instinto Básico y veo que a mi pareja le gusta.

—Madre mía… ¿Y ahora, qué hacemos? —me pregunta con demostración física de sus ideas.

—¿Qué me harías tú? —pregunto incitando aún más.

—Lo sabes…

Sonrío y demuestro que sí lo sé.

Pero no se queda corto y también me demuestra que él sabe qué le haría yo.

A las 12 de la noche, nos vamos a dormir, cansados y bastante satisfechos. Ya es viernes.

@AlexFlorentine

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Acerca de Galiana

Escritora
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2 respuestas a A distancia por @AlexFlorentine

  1. antoncaes dijo:

    Así las distancias son más cortas. 😂😂😂

    Me gusta

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