
Llevaba mucho sin hacer el periódico homenaje a la freiduría de gallinejas de la calle Embajadores. Pues ya está, hoy ha tocado.
Las gallinejas y los entresijos, tanto monta, monta tanto, son de mis peores vicios por la cantidad concentrada de grasuza que me meten en el cuerpo, especialmente en la cintura y las arterias. Por eso se van distanciando más estos insanos pero golosos homenajes gastronómicos.

@JoseRaigal












Anda pillin la gallinejas —Sin animo de ofender a nadie— que querías sacar iban paseando por la calle. 😉
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Nunca las he comido. La foto es muy buena, el Madrid antiguo, me gustan estos lugares tradicionales.
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