
Teniendo claro lo que debe de ser una alimentación sana y un modo de vida que rehuya los excesos de todo tipo, he de reconocer que, embutido en mi delantal, a veces soy tremendamente vulnerable y cedo a las tentaciones de la carne.
Un pequeño homenaje a mis vicios, utilizando los socialmente más disculpables como son los gastronómicos.

Jose Raigal