Felicidad
Toda aquella felicidad que sentía, le brotaba por todos los poros de su piel. Hacía que le brillaran los ojos y una espléndida sonrisa alumbraba su cara. A la fuerza los demás se daban cuenta de su estado de gracia. Le miraban. A veces le devolvían la sonrisa, como una señal secreta que les identificaba del mismo club. Pero a los que tenían la mirada perdida, atribulados, a esos le hubiera gustado abrazarlos para regalarles la misma sensación que le corría por las venas.











