En el nombre de la Libertad de Expresión

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El 11S y las Torres Gemelas, el 11M y los Trenes de Madrid, el 7J y el Metro de Londres ya formaban parte de nuestra memoria, aparcados en el cajón de barbaries terroristas llevadas a cabo por fanáticos asesinos que enarbolando la bandera de su religión se creen con total impunidad para matar a quien les dé la real gana.

Aquellos terribles atentados que costaron tantas vidas, que fueron relacionados con la famosa foto de Las Azores previa a la declaración de Guerra de Iraq, se nos habían medio olvidado. Lo hicimos porque la venganza no sirve de nada, porque hay que seguir adelante y no recrearse en atrocidades de este tipo, fuimos capaces de superarlo en tiempo y forma, hasta que…

Hasta que la otra mañana en París los hermanos Chérif y Said Kouachi decidieron recordarnos a todos que asesinar personas a sangre fría al grito de una determinada confesión religiosa nos mete el miedo en el cuerpo. Ése que genera inseguridad, recelo y que pueda dar pie a sacar lo peor de nosotros mismos.

Apretar el gatillo, llenarlo todo de sangre creyendo que con ello han conseguido una victoria en nombre de un dios, en nombre de una fe, solo ha servido para demostrar que ni entienden los mandatos de su dios, ni conocen en realidad los postulados de su fe.

Estos asesinos tras matar a 12 personas en la sede de la revista satírica Charlie Hebdo decidieron sembrar de terror Francia, y por ende la verdad es que el resto del mundo. Sembrar de cadáveres y sangre una revista satírica para atentar contra la libertad de expresión es una salvajada, propia de seres irracionales, donde el calificativo de persona no tiene cabida.

Para estos criminales las vidas que han segado para llamar la atención del mundo con su fanatismo religioso no valían nada, pero para el resto de la Humanidad sí.

La Humanidad no está dispuesta a dejar pasar actos de este calibre, porque no es comprensible que se puedan atacar con balas lápices que crean dibujos y bolígrafos que escriben palabras. Estos animales han muerto abatidos a tiros por la policía después de secuestrar y matar a más personas que nada tenían que ver con hacer caricaturas, es posible que hasta ni las hubieran leído jamás.

Murieron creyendo que su dios les recompensaría por su felonía, pero estaban equivocados. Quienes de verdad profesan la religión tras la que ellos se escondieron para cometer esta infamia sienten repulsión por su bajeza, y saben que sobre los suyos ha caído una nueva deshonra, una más de las muchas que se cometen en nombre de su religión.

Ante todo esto el Mundo ha reaccionado con manifestaciones multitudinarias, sin odio, sin rencor, haciendo ver a estos extremistas integristas que frente al miedo que tratan de imponernos enarbolamos la bandera de la libertad.

Han pasado unos días desde la barbarie y nos damos cuenta que la Libertad de Expresión no ha muerto, ni tan siquiera la han herido. Quienes quisieron acabar con ella han desaparecido y la historia no recordará sus nombres cosa que si sucederá con Charlie Hebdo.

Por cierto, que el Presidente del Gobierno español después de aprobar la Ley Mordaza, donde se cercena la libertad de expresión de los españoles, haya estado presente en Francia defendiendo la Libertad de Expresión junto al resto de líderes de la UE suena a chiste, pero no es momento de Rajoy por lo que lo dejaremos a un lado, que ya es dejar.

Galiana

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About Galiana

Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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2 Responses to En el nombre de la Libertad de Expresión

  1. Avatar de marcosangulojavier clamorsegovia dice:

    Magnífico articulo. No añado más, solo decir que estoy totalmente de acuerdo de principio a fin.
    Gracias

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