Miradas furtivas

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He esperado un rato, antes de tomar la foto, a que algunas personas se alejaran. No porque estorbaran, sino para preservar su intimidad y su dignidad, y salían en primer plano, reconocibles. En el edificio central de Atocha, junto a las paradas de taxis y de autobuses, la zona techada se ha convertido en improvisado dormitorio o alojamiento de docenas de indigentes a los que la crisis en particular, o el capitalismo en general, les han negado mejores oportunidades de alojamiento. Triste situación y baño matutino de realidad frente a la deshumanización en la que vivimos.

 

10 AtochaDormitorio

 

 

@JoseRaigal

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