De nuevo se asoma a este espacio Natalia Docampo con uno de sus relatos
“Vivo dentro de una jaula”
Aun no sé porque, vivo dentro de una jaula, en la que sin juicio alguno, me sentenciaron a estar aislada y sola y me dejaron sin dignidad. Se suspendieron mis derechos, se anularon mis principios, se arrancaron de cuajo mis prerrogativas.
Vivo dentro de una jaula, una jaula figurada; que aprieta mis sentidos, que constriñe mi alma… Dentro de ella, siento hervir mi sangre y sin reposo, mi instinto me empuja a socavarla.

Cárcel, deprimente, que sin ningún sentido me aísla de mi destino porque a la vez me atrae, y me separa, de lo más hermoso, de lo más esencial. Este encierro, me tiene vacía y triste; sin dignidad.
Sus rejas insidiosas, no dejan que mi ánimo vuele libre para poder alcanzar la libertad, pero no me quedare esperando una amnistía, porque mi carcelero ha desdeñado mis suplicas y no siente piedad.
No me queda más remedio que luchar, luchar, codo con codo, con quien como yo, también se siente dentro de una cárcel figurada, que nos priva a todos, de nuestra preciada libertad.
Siento el pálpito de cientos, de miles de hermanos, que tras las mismas rejas, lloran, suplican, claman, gritan, pero nada conseguirán, porque nuestro carcelero, hace tiempo que dejó de escucharlos.
Solo hace falta una cosa, para demoler esta prisión singular, aunar nuestra fuerza y dejar de penar. Para poder despertar de esta pesadilla, para poder escapar del yugo de los déspotas que nos encerraron sin dudar, en esta jaula figurada, que nos priva, sin sentido de nuestra dignidad.
Natalia Docampo











