Sola en un apeadero desconocido inicié mi retorno. En esos días él no sólo se había apoderado de mi cuerpo y de mi alma, sino que había hecho brotar instintos y sensaciones que yo misma ignoraba que tenía. Había pulsado teclas en mi interior que me habían hecho sentir como él había decidido.
Y ahora regresaba a mi vida, pero jamás volvería a ser la misma.
Continuará
