
El milagrero pregunta a Íñigo Montoya y al Gigante:
¿Qué tiene éste por lo que merezca la pena vivir?
¿Deseo de venganza? ¿Dinero? ¿Cuentas pendientes que resolver?
No. Él mismo responderá.
Algo que está por encima de todo ello:
Amor verdadero.
La princesa prometida – El milagro
Hoy no os traigo frases. Os propongo un escrito que reúne todos los ingredientes del amor verdadero con una belleza y expresividad magistrales.
Primera carta de San Pablo a los Corintios
Hermanos:
Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles…
Si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber… Podría tener una fe como para mover montañas…
Si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo…
Si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia.
El amor no presume ni se engríe, no es mal educado ni egoísta,
no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa jamás.
–ooo—
Reflexión: Amor verdadero está por encima de todo: por encima del ansia de poder, por encima del dinero, por encima de cualquier obstáculo, por encima del bien y del mal. Amor verdadero justifica cualquier acto que se pueda realizar, lo da sentido… Hasta las más locas locuras, hasta los más descabellados errores. Todos hemos podido comprobar, ya sea por experiencia propia o viéndolo en otras personas, las divertidas tonterías que se pueden hacer por amor, el poder que da el amor para superar obstáculos, cuando uno está poseído por ese estado de amor que nubla el entendimiento pero que ennoblece cualquier acto.
Amor verdadero trasciende el enamoramiento, va más allá: por encima de sexo, distancias, tiempo, convenciones sociales, por encima de todo.
Qué acertadas y bellas las palabras de San Pablo en esta excelsa carta de expresión del amor verdadero.
Aparte de las connotaciones religiosas que tiene y que cada uno le quiera dar, para mí es uno de los más hermosos escritos que yo haya leído sobre el amor.
—ooo—
Te invito a leer mi blog Corazón futuro
