
Último miércoles de relatos musicales en este febrerillo loco, ya sabes que esto es un juego donde la letra y la música van de la mano.
RECUERDA:
Lee mi relato y descubre a qué canción, siempre música española, te parece está enlazada mi historia.
La respuesta la encontrarás clicando en la imagen que acompaña el texto, que llevará a un enlace de YouTube para que puedas oír el tema musical.
¡Comienza el juego!

Diecisiete
Tenía 17 años cuando comprendí a la perfección que las apariencias engañan.
Éramos una pandilla de unos cinco o seis chavales, a cada cual peor, bueno quizás yo era el más “normalito” en aquel grupo. Quien más respetaba a sus estrictos padres, más cumplía las normas, menos bebía y se metía en líos. He de reconocer que por aquella época envidiaba a mis amigos, sus padres no les exigían, entendían que eran jóvenes y tenían que disfrutar la vida, que una vez que se empiezan a tener responsabilidades la juventud se acaba, un “joya” de padres.
Todo empezó por una apuesta, el típico “no hay huevos”. Debía enrollarme con aquella chica “feílla” del instituto durante al menos una semana. ¡Qué pena!, ahora ya ni recuerdo el precio que debían pagarme cuando perdieran, yo en cambio perdí mucho.
Conseguí salir con ella enseguida, alguien me había comentado que llevaba mucho tiempo detrás de mí. La semana empezó a correr. Durante ese tiempo conocí al ser más maravilloso que jamás he recordado, detrás de su apariencia solo había luz, claridad, respeto… Me enamoré
Pasaron los 7 días y llegó el lunes, y no quería que el tiempo a su lado terminara, para mí sorpresa una de sus amigas me entregó una nota que hizo replantearme todo, ser quien soy hoy por hoy.
“Gracias por robarme mis besos. Sabía que todo era una apuesta, espero que hayas conseguido ganarla. No quiero volver a saber más de ti”.
