Nuevo «Oficio de tinieblas» de Pilar Rodríguez (@PilarR1977): «Noctilucae (I)»

Tenemos nuevo «Oficio de tinieblas», en esta ocasión serán cinco entregas ¿me acompañas?

Noctilucae

Roma, tercer año del reinado de Augusto

La piedra aún guardaba el calor del sol de agosto.

Valerio Lucio apoyó la cabeza contra ella. Abrazó la lápida y cerró los ojos. Sus dedos siguieron los trazos del nombre grabado sobre el mármol blanco, el más fino, el más costoso de Roma.

Los canteros habían hecho un buen trabajo para tan corto plazo. Ella aún vivía y sonreía dos noches atrás…aún era una esposa viva, aún no era una madre muerta.

Lucio no era aún padre de un niño huérfano, no era el viudo de una mujer muerta al dar a luz.

Vera Livia. Uxor amatissima”

Su matrimonio, como tantos otros, era cálculo y política. Ya cumplidos los treinta y cinco, licenciado con honores y fortuna en el ejército, asegurado por linaje un asiento en el Senado, hizo lo esperado y contrajo matrimonio con la hija de un rival cercano. Lucio, marcado con cicatrices de campos de batalla menos cruentos que la arena política, aceptó, consciente de hallarse ante unos juegos de estrategia ajenos a sus talentos de soldado.

Los dioses habían sido generosos.

La muchacha era virtuosa, dócil y dulce en apariencia, una criatura preciosa de diecisiete años que olía a limones y sol. Sus manos, acostumbradas a la guerra, conocedoras también del cuerpo de una mujer, habían, sin embargo, temblado al rozarla por primera vez. Livia, encendidas sus mejillas tras convertirse en su esposa, había buscado el refugio de sus brazos, riendo, siguiendo con los dedos el mapa de cicatrices dibujado en el pecho del soldado mientras le susurraba al oído: “Cuéntame la historia de esta marca, esposo”.

Durante dos años fueron sus noches gozo y sus días, alegría.

Después, el vientre de Livia comenzó a redondearse y se creyó Lucio bendecido por los dioses…

…malditos fueran los dioses que le habían permitido probar el veneno del amor…

Vera Livia. Uxor amatissima”

Aquel día presenció Lucio la batalla más cruenta: la vida misma abriéndose camino contra su propia fragilidad, contra el tiempo. Aún vigoroso, el bebé desgarraba las entrañas de su madre luchando por venir al mundo. Pero pasaban las horas, Livia agonizaba, débil, y el bebé ya apenas se movía.

Hacedlo; lo he visto hacer otras veces”

Señor…”

“…en yeguas. Hacedlo”, ordenó Lucio.

Ella, su Livia, había sonreído, había tomado su mano…y había gritado cuando le abrieron el vientre. Y él jamás podría olvidar aquel sonido enlazado al llanto de su primogénito: vida y muerte en un solo instante.

Pequeño Lucio”, había susurrado Livia, guardando la última luz de sus ojos para contemplar a la criatura, su aliento final para nombrarlo y el roce de sus labios, aún tibios, para bendecir a su hijo con un beso de madre.

Livia había cruzado al otro lado con una sonrisa en el rostro agotado y una promesa de su esposo al oído.

El niño.

Lucio.

Su hijo.

Cuando la partera lo dejó a sus pies lo sostuvo en los brazos, más para reconocerlo ante su casa que para confortar su llanto; era hijo de Livia, era suyo, un varón fuerte, un recién nacido tembloroso y desamparado, que, sin embargo, no movió afecto alguno de padre en su pecho.

—Tiene buenos pulmones, señor —dijo la comadrona—, pero está hambriento: busca pronto un ama de cría…o dos. Galia, tu esclava, acaba de ser madre; ponle el crío al pecho.

A partir de ese instante, sus recuerdos aparecían difusos. Se había conducido como se esperaba de él, con fría dignidad, recibiendo a su gente, organizando el funeral, contratando a las plañideras, ajustando precios con el marmolista. Ni una lágrima rodó por sus mejillas, tenso el gesto, marcial como el soldado que era.

No recordaba los rostros, los cánticos, las preces, los lamentos del funeral.

Cuando acabó el día, cuando todos abandonaron el cementerio de regreso a Roma, prestos a continuar con sus vidas, Valerio Lucio lloró abrazado a la tumba de su esposa.

Continuará…

Ahora dale a la ilustración para escuchar el podcast, recuerda que no son iguales, incluyo alguna variación.

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