He llegado al final de la semana, cierro como empecé con un poema, Oigo tu voz.
Oigo tu voz
Oigo tu voz,
Y su sonido me lleva a noches de verano,
Rumores de agua que se desliza
Por las piedras que guardaron nuestros recuerdos
Oigo tu voz
Igual que el silbido del ave
En la que nos convertimos persiguiendo nuestros sueños
Oigo tu voz en las noches de insomnio
Cuando rompe el alba y mis manos
Abrazan el aire teñido de ausencias
Cuando los imposibles se convierten en certezas
Y el dolor se viste con el color blanco
De una inocencia que nunca fue nuestra.
Oigo tu voz
Al pisar las hojas de los bosques que recorrimos
Mientras a nuestro alrededor olía a menta
Oigo tu voz
Como el llanto de un niño
Que comienza su vida
Y la música de la esperanza
Puebla de arpegios el aire.
Oigo tu voz
Con un cielo sin luna y un adiós dibujado.
Oigo tu voz…
Espero que os haya gustado esta pequeña antología de mis textos, gracias por vuestro apoyo estos días, a vuestra disposición siempre y no tardaré mucho en volver a esta bitácora.
María G. Vicent














