Las guerras, las guerras, las guerras…
La guerra
El viento sopla el sonido de la metralla,
en la hostilidad de la guerra en invierno.
Los astros tiemblan, tiritan las estrellas,
la pólvora dama de la noche, de embustes y reproches.
Alinean los sueños una vieja canción de cuna,
para niños inocentes que no ven la luna.
La barbarie no se rinde, acota el miedo.
los malvados ojos de lince.
Las pesadillas del hambre.
Niños con sombras de alambre.
Las madres lloran lágrimas secas.
El frío adiós de la despedida de la hasta nunca.
Por una mañana en paz que no llega.
El puzle saltó en pedazos, huyendo la alegría de vivir.
Por la marcha de la muerte,
van en cajas los retales de un futuro incierto.
Los recuerdos de una vida.
Precintados con el tiempo
amarillea el último pensamiento
de guardar y decir adiós.
Ahoga el mar y en tierra se deambula sin horizonte.
Cruces que llevadas en silencio
en noches de tormenta, asaltan sin aliento.














