Os invito a pasear por las huertas
Tardes de huerta
Añoranza de mi niñez
parece que fue ayer
recuerdos del verano,
íbamos en familia al campo
pasando las tardes hasta el ocaso.
Había días de labranza,
escarbando la juncia,
arrancando la maleza,
labores que mi padre hacía con destreza.
Jugar entre olivos, la noria y el brocal
esquivar ortigas, cuanta fatiga
Para aliviar picores agua y barro en los talones.
La tomatera impregnaba la banasta.
¡Olores del huerto!
En los atardeceres con viento
los flotadores saltaban violentos,
penitente carrera entre sembrados,
pericias de infantes,
inocencia a paso de elefante.
La cara de mi madre
poema del buen amor
su tez, manto de espigas doradas al sol.
Limpiar la alberca y zambullirse
lo necesario para ser feliz y no aburrirse.
¡Meriendas de pan y chocolate!
Ahora ya no es ayer.
Se mantiene en equilibrios mi vergel de niño,
vestigios de adobe dañando ruinas del pasado.
Tierra surcada por conejos,
campan a sus anchas de cerca y de lejos.
En mi huerta guardo secretos y el olvido de un amor.














