

Nuestra pareja preferida hoy nos traen a una mujer de armas tomar
Jeanne d’Arc (1412-1431). La doncella de Orleans.
130X97 cm
Óleo sobre lienzo
Nacida en una familia campesina, acomodada, su infancia transcurrió durante el sangriento conflicto de la Guerra de los Cien Años, que enfrentó al Delfín Carlos con Enrique VI de Inglaterra por el trono francés y que provocó la ocupación de buena parte del norte de Francia por tropas inglesas y borgoñesas.
A los trece años confesó haber visto a San Miguel,Santa Catalina y Santa Margarita y sintió la llamada de Dios para llevar a cabo una misión, dirigir el ejército francés, coronar al delfín en Reims y expulsar a los ingleses de Francia. El príncipe Carlos accedió a concederle el mando de un ejército de 5.000 hombres. Consiguió derrotar a los ingleses y levantar el cerco de Orleans y se coronó a Carlos VII como rey de Francia.
Juana siguió combatiendo y fue capturada por los borgoñeses en 1430, entregada a los ingleses y trasladada a Ruan. Juzgada por un tribunal eclesiástico acusada de brujería (se ocultaron motivos políticos).Fue declarada culpable de herejía y hechicería. Ella reafirmó el origen divino de las voces que oía y fue condenada a la hoguera y ejecutada el 30 de mayo de1431 en Ruan. Más tarde fue considerada mártir y convertida en símbolo de la unidad francesa, beatificada y proclamada patrona de Francia.
El juicio fue por más de 70 cargos, uno de ellos las prendas masculinas prohibidas, a pesar de argumentar que eran para protegerse de las violaciones de los soldados. Utilizaba una túnica atada con 20 cuerdas a un pantalón y encima usaba unas botas de cuero duro y resistente. Todas estas ropas debajo de la armadura.
Pasó a la historia como una heroína, pero en ese momento su palabra no fue validada como argumento para defenderse de violación y fue condenada por herejía a la hoguera.
Sus cenizas fueron arrojadas al Sena.
Le toca el turno a Valle
Jeanne d’Arc
Mis pies las glorias encendidas
en la hoguera por las infames mentiras
La noria en llamas persigue la fuerza
de un corazón que late a fogonazos
Mi garganta fragua cautiva, rota en silencio
La hipocresía quema si sangre
Escuchad, hijas del mañana!
Sí ahora, dándome muerte en el cadalso, vais a veneradme
Haceros el favor de recordar
Se nace siendo libre, ajenas a manadas!
Vuestra armadura es invisible
la igualdad os aguarda.
Sólo se ceñirá a vuestras caderas,
el cinturón que para embelleceros vosotras elijáis
Con argucias buscarán vuestra sumisión.
Pleitesía? Ni a vuestra sombra!
Mirad donde me veo por servir a la corona
Príncipe azul? No necesitáis cuentos!
Vosotras sois las dueñas, las protagonistas,
las reinas en vuestra vida.
El mayor arma arrojadiza, cortante, despiadada…
mujeres, vuestra arma y escudo.
La indiferencia!













