Somos
Somos la espada alzada contra la injusticia del hombre,
el hombre mismo huyendo del pecado de una manzana que no se sabe mujer
sino sombra o mota de polvo arrinconada en la luz.
Somos ese niño que se rompe cerca de una casa.
Somos la casa que se destruye de infinita soledad.
Somos ese camino abierto de parte a parte a la tristeza,
los pies llagados que recorren cartas de amor.
Somos viento
y fuego
y la eternidad del mar sobre los labios de una espiga.
Somos verbo enlazado a la cintura de un cristal,
aquella madrugada azul que no sabe comportarse en el lecho.
Somos ese paisaje de los domingos que se come con total parsimonia
nuestro rencor
y nuestro silencio.
Somos la tempestad de los animales sin piel,
la guerra cayendo en vaivén sobre el plato de lentejas,
ese sol que se oscurece por falta de cariño.
Somos las manos pidiendo auxilio.
Somos las bocas masticando el hambre.













