Relatos musicales de @yugm76 en abril 2024: «La oscura sombra del pasado»

En la encrucijada del amor y la desesperación, dos almas en busca de redención. ¿Qué desafíos enfrentarán para restaurar su relación? ¿Qué fuerza encontrará la protagonista para seguir adelante?

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La oscura sombra del pasado

No tengo ganas ni fuerzas. A veces incluso pienso que no me queda nada, que se acabó, que esto es el fin. Lo peor es que tampoco sé si quiero seguir adelante con todo. En ocasiones, me gustaría marcharme lejos, abandonar, desaparecer.

Estoy tumbada en la cama, con los ojos abiertos, llevo noches que me cuesta conciliar el sueño y debería ser al contrario. Adoro estar bajo el edredón, en pleno invierno, sintiendo como mi cuerpo se calienta mientras noto el contraste de mi cara sobre la almohada aún fría. Es una sensación que me hace quedarme dormida casi de inmediato. Sin embargo, estas últimas noches no es así.

Pienso en el pasado, en cómo nos conocimos siendo unos niños, nos enamoramos y nos juramos amor eterno ante Dios con el clásico “Hasta que la muerte nos separe”. Fue un maravilloso camino de rosas, con sus espinas, aunque dolieran. Como cualquier pareja tuvimos nuestros más y nuestros menos. La convivencia es algo que sin saberlo puede destrozar a cualquiera, cada uno con sus propias costumbres y lo peor es que cree que las de los otros tienen que ser iguales.  En nuestro caso superamos ese bache gracias a la tolerancia y la transigencia. Respetábamos los espacios personales y las manías del otro. No se podía decir que fuéramos el matrimonio perfecto, pero casi.

Decidimos vivir para nosotros, solos tú y yo, sin descendencia. Por mi parte me pareció estupendo, nunca he tenido esa necesidad de ser madre, debe ser que no me funciona el reloj biológico o quizás es que jamás me han gustado los niños, me parecen gritones, inoportunos y absorbentes. Necesitábamos disfrutar de nuestra pareja en total plenitud. Éramos felices.

Y entonces ocurrió…

Una noche de sábado, volviendo en coche de la casa de verano de unos amigos, por una carretera comarcal, sin arcén y con muros a cada lado, sin apenas circulación, y menos a esas horas de la madrugada, las luces de dos vehículos llamaron nuestra atención.

Un adelantamiento de frente, a velocidad excesiva, y con línea continua. Aquel coche se nos vino encima sin apenas poder evitarlo.

El accidente fue mortal para el conductor del otro vehículo, yo tuve suerte, solo unos rasguños y algunas magulladuras, y en tu caso fue grave. 

Ahora pienso que quizás hubiera sido mejor para los dos que hubieras bebido y no hubieras tenido los reflejos suficientes y tratases de esquivarlo. Ambos hubiéramos muerto en el acto, ahorrándonos la pesadilla que nos acontecía.

El mes que estuviste en coma no fue suficiente para Las Moiras, las diosas del destino de la mitología griega, y cuando despertaste la mitad inferior de tu cuerpo no respondía a ningún tipo de estímulos, te habías quedado parapléjico.

A raíz de aquello tu humor cambió. No pudiste aguantar la presión de tu minusvalía física y entraste en una espiral de autodestrucción, de la cual todavía no han sido capaces de sacarte ni la doctora ni la medicación psiquiátrica.

Te volviste un ser amargado, huraño, parco en palabras, desesperado y sin ganas de vivir. Permaneces en tu extraña zona de confort de la que no hay nada ni nadie que te haga salir. Quieres estar solo, ya apenas hablamos y si lo hacemos es para discutir.

Noche tras noche recuerdo tu eterna cantinela: “Ojalá no hubiera sobrevivido, esto es como estar muerto en vida, ya no puedo más”. Yo lo pongo todo de mi parte, intentando animarte, sacarte de casa, tirar de ti, tratar de que la vida no pase a tu lado, sino que aprendas a vivirla aunque sea de otra manera, pero nada, no hay forma, sigues sin ver la luz al final del túnel.

Es en noches como esta, cuando después de otra discusión nos metemos en la cama y apagamos la luz sin más, cuando quiero, deseo y anhelo, dejarlo, olvidarme de todo, huir.

Y solo hay dos cosas que me lo impiden, que sé que debajo de tanta amargura sigue estando el hombre del que me enamoré… y el juramento que nos hicimos.

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@yugm76

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About Galiana

Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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