Una cita con @GalianaRgm: «Confieso»

¿El amor nos cambia?

Confieso

Siempre me ha parecido absurdo enamorarse de una mujer, por lo que confesar este sentimiento me resulta extraño hasta a mí. Por si la cosa no fuera ya algo anómala, resulta que me he dado deccuenta que llevo así años.

Ella es el tipo de fémina de la que he renegado siempre. De ésas que no sacan la nariz de un libro, de ésas que por esta circunstancia siempre me han parecido terriblemente odiosas.

¿Acaso hay algo peor que una mujer lectora? Pues sí, lo hay. Además de leer como una condenada cada rato que tiene libre, y si no lo tiene se lo busca, escribe.

Hasta hace relativamente poco lo de leer me parecía una sandez, algo que hacían quienes iban de intelectuales para dárselas de listos y ligar con mayor facilidad. Desde que la conozco, devoro libros para que podamos conversar sin yo parecer un pelagatos medio analfabeto.

Ahora, lo que más me gusta—reconozco que es algo singular en mí— es contemplarla leyendo. Su respiración, al hacerlo, lo inunda todo de una paz que te termina por hacer odiar la guerra y a quien amenace con quebrarla.

Respecto de lo de escribir.

Yo, que nunca he juntado más de dos palabras seguidas, me encuentro desaforado ante el enamoramiento que siento hacia una mujer que forma frases, párrafos, capítulos y libros con orquestando palabras a la perfección. Me fascina saber que todo comienza en su desbordante imaginación.

Confesar en público el hecho de estar enamorado de una mujer afectada por el mal de las letras podría ser considerado un sacrilegio. Pero no, ni mucho menos.

Es más, a ti que ahora sabes de mi alocada y desordenada revelación, dado lo mucho que te aprecio, te recomiendo que pruebes del mismo elixir que yo he bebido. Una vez éste se asiente en tu interior, vendrás a recriminarme el no habértelo confesado antes.

Galiana

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Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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