A los crímenes se les suele etiquetar en un primer vistazo con lo que más vende en los medios de comunicación, luego viene la verdadera investigación.
Resolvamos un crimen
Todas las personas que tenemos ahí fuera nos dirán que oyeron al menos un disparo. Es más, recordarán tantos como cadáveres hayan visto sacar a los forenses por el portal. Tú y yo sabemos que no han oído nada, el arma llevaba un silenciador.
Después de tomarles declaración, la cual no servirá en absoluto, les haremos esperar para que intenten identificar o darnos algún dato sobre alguna persona que les haya parecido sospechosa pululando alrededor del edificio en los últimos días. Será aquí cuando el grupo de vecinos se reducirá de forma notable. Algunos directamente afirmarán no haber visto nada, la excusa no será el miedo, sino la realidad y el querer irse a su casa y regresar a sus vidas normales. Los que se queden lo harán por algo de protagonismo: nada de lo que nos digan tendrá la más mínima validez. Los más atrevidos lograrán que nuestros mejores retratistas hagan lo que puedan con unos dibujos que irán a la basura, ya que la mayoría se lo inventará todo y cuando comparemos ni uno solo coincidirá.
Nosotros seguiremos con el protocolo establecido para todos estos casos. Les citaremos para que vengan a ruedas de reconocimiento. De los vecinos que quieran seguir soportando todo esto, ya una minoría manejable, habrá quien acudirá a la rueda de reconocimiento de nuestros sospechosos habituales mezclados con algunos policías. Señalarán a la persona cuyo rostro crean que puede quitar una vida humana, ese es el patrón, nadie sospecha de una cara angelical a la hora de cometer un crimen y mucho menos una masacre como la que hemos visto hoy.
Compañero, convéncete, la gente que está ahí fuera no sabe nada, no ha visto nada y no nos va a servir de ayuda.
Los de la científica lo tienen claro tras la inspección ocular: el padre de familia les mató a todos mientras cenaban y después se suicidó. Esa es su principal teoría, aunque tendrán que confirmarla con todas las pruebas que reúnan. De ahí a que hagan el informe definitivo todo se les puede venir abajo por un detalle que en la primera inspección se les pasó. Suele ser lo habitual cuando hay una carnicería como esta.
Yo no pienso como ellos tras echar un primer vistazo a la escena del crimen. Es verdad que no tengo pruebas, ni informes forenses, ni nada, solo mi experiencia de más de 35 años como policía.
En la mesa estaba cenando una familia compuesta por tres hijos adolescentes y el matrimonio. No se apreciaba ningún signo de lucha entre ellos. Los tres hijos, bastante más corpulentos que el padre, no estaban atados ni inmovilizados. Los tres presentaban un tiro en la nuca. Fue una ejecución. La madre, que presidia la mesa y era tan robusta como los hijos, recibió un disparo en la sien.
¿Cuándo ejecutó al primero? ¿Cómo es que nadie más se levantó a impedir el resto de los asesinatos? Dada la complexión de los demás, hubiera sido muy sencillo reducir al padre asesino, que éste era menos fuerte que el resto, por mucho que hubiera intervenido el factor sorpresa con cuatro personas contra un alfeñique.
Ven a mirar la escena desde este otro ángulo. Los hijos sentados a la mesa ejecutados. La madre presidiendo con un tiro en la sien perfectamente acomodada presidiendo la mesa. Y nuestro asesino se sienta al otro lado para, tras contemplar su obra, meterse el arma en la boca y volarse la cabeza.
No te cuadra, a mí tampoco.
Llevo muchos años en el cuerpo y antes de que la científica venga con sus pruebas ya te digo yo que ese pobre infeliz no es el autor de esta masacre y tampoco se suicidó. En esa casa hubo más gente. Asesinos profesionales que ejecutaron, probablemente a la vez, primero a los hijos, después a la madre y finalmente al padre.
No te puedo decir los motivos de esta masacre. Esto no fue violencia doméstica seguida de un suicidio como ya están afirmando los medios de comunicación. Estas cinco personas han sido asesinadas y tenemos que resolverlo.
Es cierto que vamos a perder el tiempo con las declaraciones de los vecinos que están ahí fuera mientras la científica elabora su informe y nos lo hace llegar. Ya conoces a la juez, esa que no quiere que le digamos jueza sino juez, a la que le ha tocado este asunto. Nos pedirá que reconstruyamos los hechos hasta que lo vea claro y es ahí donde tú y yo vamos a tener que lucirnos, donde tendremos que elaborar de la nada una hipótesis que ayude a identificar la legión de falsos testimonios y contradicciones que habremos acumulado. Incluso si algún desgraciado resultase incriminado por pruebas circunstanciales, por culpa de la medalla que se quiera colgar alguno de los de ahí fuera, tendremos que salvarle de la trena.
Recuerda estas palabras cuando los cadáveres de la familia van camino del anatómico forense, esto huele a ejecución, a ajuste de cuentas. Para mí todo encaja. Familia de clase media alta. O bien le debían dinero a alguien o bien conocían los secretos de alguien.
Vamos, vamos, no me sigas mirando como si no me hubieras visto jamás el escenario de un crimen como este que llevamos más de un año de compañeros y tenemos mucho trabajo por delante.
Vamos, vamos, haz pasar al primer vecino que cuanto antes acabemos de entrevistar y hacer el paripé antes nos pondremos con lo que de verdad nos dará la solución a todo esto.
Galiana













