Llego con mi tercer poema, espero sea de tu agrado
Un baldaquino
Yo quiero un baldaquino
de seda adamascada
que me proteja de mí.
Seríamos dos, tú y yo,
siendo siempre yo
tu víctima propicia,
mientras tú pretendes
vivir sin mí, conmigo.
Somos un alma dividida
desde siempre,
con dos nombres,
uno innombrable,
sin más delito que existir
para ser solo una.
Tú y yo nos salvamos
sin saberlo siquiera,
sin quererlo saber,
siendo siempre tú y yo.
Debo protegerme de ti
que podrías suplantarme
al mínimo descuido,
porque tú eres yo.
Bajo el baldaquino
estaría a resguardo
de mí,
a pesar de que tú
no eres otra que yo.













