La escritora @AlexFlorentine en estado puro: «Asistenta II»

Toca conocer el final de «Asistenta»

Lunes.

Él salió a las siete de la mañana. Aproveché para ordenar un poco la casa, ducharme, depilarme y un etcétera extraño dentro de la normalidad.

A las nueve llamaron al timbre.

Llevaba el pelo recogido, unos vaqueros y una camiseta blanca con un dibujo indefinido.

Le dije que pasara al aseo y la vi alejarse contorneando sus caderas.

Sentí cierto grado de humedad y un pequeño latir en el interior de mi entrepierna. ¡Joder, cómo me ponía!

Él sabe que soy bisexual, aunque nunca estuve con ninguna mujer y con nadie tras casarnos. La monotonía está haciendo que ande con las hormonas locas estos últimos tiempos y sé que lo que no quiero hacer, voy a terminar haciéndolo.

—¿Por dónde empiezo? —me pregunta, frente a mí, haciendo que vuelva a respirar.

Se ha calzado unas simpáticas zapatillas con cara de gato. Las miro.

—Sí… Es para no manchar… —informa.

—Te lo agradezco. —Y mirándola pregunto:— ¿No tendrás calor con vaqueros? Creí que ibas a traer algo más fresco.

—No, no creo que tenga calor. Tampoco pienso que sea para tanto… Usted tiene el piso bastante bien…

Mira alrededor, para a mí con la cabeza baja primero y subiendo la vista después.

—Gracias. Como te dije, necesito a alguien tres veces a la semana. El resto, ya me encargo yo. Y como veas, si quieres comenzar antes por los baños. El aseo, habrás comprobado, que está limpio. El baño en suite es el que usamos a diario.

—De acuerdo. Comenzaré por allí —respondió.

Seguidamente, le dije dónde tenía todo lo necesario para llevar a cabo su labor y me dirigí a la cocina para tomarme un café. Había dormido mal. El sexo de anoche me había dejado excitada, tanto, que había tenido que masturbarme mientras él dormía.

Tras unos veinte minutos en la cocina, unos cuantos correos respondidos y unas galletas degustadas, fui hacia la habitación. El baño olía de maravilla. Asomé la cabeza y allí estaba, de rodillas y al lado de la bañera, inclinada y secándola por adentro. Un maravilloso tanga color verde pistacho asomaba por encima del pantalón. Este, se había bajado y dejaba entrever la línea que separaba en dos mitades aquel melocotón grande, redondo y perfecto.

Dejó de secar y se giró.

—¿Quieres un café?

Fue lo primero que se me ocurrió decir.

—Bueno, pero primero querría terminar aquí. Me quedan segundos.

Como si mi vagina tuviera un grifo interior, de repente, mis vaqueros quedaron mojados. Sentí salir mi deseo, a la vez que un placer indescriptible.

Ella dejó de limpiar y se quedó quieta mirando hacia el interior de la bañera. Siguió de rodillas y su respiración se volvió agitada. Esperaba algo. Yo también.

Me acerqué y me puse tras ella. La rocé con las piernas. Se dio la vuelta y de rodillas, dubitativa, apoyo su mejilla en mi entrepierna y sus manos en mis glúteos.

—¡Levántate! —ordené con tacto.

Lo hizo y entonces señalé que saliese. Ya en la habitación, miró hacia la cama, todavía deshecha. ¿Para qué iba a hacerla si ya sabía qué iba a pasar?

Abrí la puerta de un armario y busqué adentro mientras ella me miraba. Desde anoche, mi sexo pedía a gritos aquel juguete de silicona. Él decía que no le gustaban esas cosas y salvo mis manos, ningunas otras lo habían tocado.

Cuando me vio con ello en la mano, sus ojos brillaron. Se me acercó e inclinó la cabeza.

—¿Por dónde quiere que siga?

Su pregunta me dejó helada. Tiré el juguete sobre la cama y la empujé hacia atrás. Al borde del colchón, mis labios abrieron los suyos y su lengua buscó aún el gusto del café en mi garganta.

Sus manos se posaron en mi sexo y dejó de besarme, me miró y supe que mi sueño se iba a hacer realidad cuando tomó el juguete y me miró de forma lasciva.

Después, tendríamos que recoger y limpiar entre las dos.

Me mordí el labio inferior pensando en que el contrato era para tres días a la semana. Mi horario era de mañanas, debería cambiar el suyo.

La siento saborearme y pienso que nos esperan unas meriendas muy saladas.

@AlexFlorentine

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About Galiana

Escritora, bloguera, podcaster, enamorada de todo lo que huele y sabe a Cultura
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