INTRO
Hay decisiones en esta vida que son muy difíciles de tomar y más cuando afectan a terceras personas. Podemos creer que estamos haciendo bien las cosas, que es lo mejor y, sin embargo, puede que nos estemos equivocando.
¡La solución es tuya!
RECUERDA: Pincha en el banner para conocer las instrucciones del juego.
Mi futuro
Mis padres eran personas trabajadoras que lo querían todo para mí. No eran egoístas que pensaban en sí mismos. No ganaban más con el fin de irse de vacaciones una vez al año, poderse pagar una cena con los amigos, ir al gimnasio o comprarme lo que exigía. Trabajaban con la obsesión de que yo tuviera un gran futuro.
Ambos se levantaban con el sol, debían dejarlo todo listo para por la noche que era cuando regresaban. A mí me mandaban con una vecina que me llevaba al colegio junto con su hija. Pagaban el comedor escolar y el aula de estudio. Así me tenían “entretenido” hasta la mitad de la tarde, cuando por fin, y desde que recuerdo regresaba solo a casa.
Aún me acuerdo de los largos y aburridos crepúsculos, esperando a que volvieran del trabajo y ponernos a cenar, el único momento del día en el que nos juntábamos. Llegaban tan cansados que no tenían ganas ni de hablar. De pasada me preguntaban por cómo había ido el día, me apremiaban a estudiar, asegurándome que querían una vida mejor para mí, que solo así lo conseguiría.
De forma inconsciente vi la extenuación en sus ojos, y sin darme cuenta cada día me esforzaba un poco más. Ponía toda la atención posible en las clases. Las tardes, largas y aburridas, se transformaron en horas de estudio, esfuerzo y aplicación. Los profesores veían aquello como algo asombroso, debido a los pocos medios con los que contábamos.
A medida que fui creciendo, notaba que su esfuerzo era aún mayor. Mi padre tenía dos trabajos, mientras que mi madre llegaba cada vez más tarde. Yo ya estaba acostado. Creyendo que dormía, realizaban las cuentas una y otra vez. Jamás vi a mi madre comprarse ropa, se la hacía ella, tampoco vi a mi padre irse de cañas con los amigos, no podía permitirse ningún tipo de lujos. Vivían para trabajar y por mí.
En la vida tuve a quién consultar cualquier duda, ni sobre mi adolescencia, ni sexo, ni nada. Me las ingenié yo solo investigando por mi cuenta, y aun a día de hoy tengo muchas preguntas sin respuesta.
Lo consiguieron, pude terminar una carrera y conseguir un trabajo de ensueño. Las horas justas y en proporción un sueldo espectacular.
Se supone que ahora es cuando tengo que decir que debo de darles las gracias por su esfuerzo, que fueron unos padres maravillosos, que se preocuparon por mí y por mi futuro, etc. Sin embargo, con el paso de los años no lo siento así.
De acuerdo, me dieron todo aquello que ellos consideraron importante, consiguieron un futuro fantástico para mí, pudieron pagar cada euro que les costó mi educación. Me faltó lo primordial, su presencia, su compañía y su amor. Tuve de todo y carecí de ellos.
La solución al juego la tienes clicando en la imagen
👇👇👇















