Amanece, que no es poco

El gobierno de Sánchez comienza a reformar la Reforma Laboral Rajoy de 2012. La ministra Díaz ha querido ser populista. Cuando a un empresario se le ocurra despedir a un trabajador que se ausente del trabajo por enfermedad se considerará despido improcedente.

Los trabajadores dan palmas con las orejas, porque aquellos que están enfermos creen que no les pueden despedir aplicando el ya antiguo Art 52.D del Estatuto de los Trabajadores, donde se establecía que un contrato de trabajo puede finalizarse por faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, siempre y cuando alcancen el 20% de las jornadas hábiles durante dos meses consecutivos, pero… Los empresarios pueden despedirles por baja médica, claro que pueden, simplemente que el juzgado de lo Social de turno lo estimará como improcedente.

Ahora que casi todas las pequeñas y medianas empresas habitualmente realizan contratos temporales, pagar un despido improcedente por baja médica no les supone un quebranto dado que la indemnización son 33 días por año trabajado. Aunque probablemente no harán ni eso, esperarán a que se acabe el contrato, no se lo renovarán y punto final.

Las grandes empresas, que es donde hay más contratación fija, quizá sean las más afectadas. Según los años que el trabajador lleve en la empresa pueden jugar con la baza de la prejubilación, ya que aquí la indemnización puede llegar a los 45 días por año trabajado.

Con esta medida la Ministra de Trabajo hará que los juzgados de lo Social se atasquen, más de lo que están, por despidos improcedentes por bajas médicas. Despedir en este país es barato.

Al empresario un trabajador le parece un elemento más de su empresa, al que le exige productividad, una vez que está enfermo deja de producir y no le interesa. Le da igual tener que pagar por despedirle, hay mucha gente en el paro que ocupará su lugar.

A la Administración un despido improcedente por baja médica se la trae al pairo. Mientras dure la baja seguirá pagando el 75% del salario (a los enfermos se les penaliza con un 25% menos de su sueldo para evitar el absentismo laboral) Todo aquello que perciba mientras dure la convalecencia será como si hubiera estado cobrando la prestación por desempleo, por lo que no le supone ningún gasto extra al Estado. Una vez recuperada la salud y agotada la prestación la Administración se desentiende de ti, has pasado de ser un cotizante a un expediente.

La ministra Díaz se ha colgado una medalla, los sindicatos también y de paso se justifican que últimamente andaban un poco justitos.

¿Y los trabajadores? Los enfermos seguirán haciendo cola en los juzgados de lo Social para pelear por su despido improcedente por causa médica (33 días por año trabajado) y gastando su prestación por desempleo mientras sanan. ¿Y después?

Después como la película que dirigió, el recientemente fallecido, José Luis Cuerda: Amanece, que no es poco.

Galiana

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